Publicado el 23. Junio 2015 In Segundo siglo de la Alianza, Vida en alianza

Tres preguntas… sobre el Schoenstatt del segundo siglo de la Alianza de Amor (27)

Somos Pilar de Beas y José A. Alvaredo, un matrimonio del primer curso de la Federación de Familias de España. Ambos venimos de las juventudes del movimiento. Llevamos 33 años de casados, tenemos seis hijos y somos los fundadores y presidentes de la Asociación Eduvida (www.eduvida.es) en donde estamos impartiendo cursos de novios desde hace más de treinta años, cursos de planificación familiar desde hace quince años (somos monitores del método sintotérmico) y cursos de educación afectivo sexual desde hace diez años. Llevamos en Schoenstatt más de cuarenta años, Pilar fue jefa de la rama femenina en su juventud, fuimos subjefes de la Liga de Familias, estuvimos en el primer curso de militantes (miembros) de la Liga y fuimos los fundadores de la Federación de Familias en España. Actualmente seguimos llevando grupos de matrimonios a la Liga de Familias •

A medio año de peregrinar por el segundo siglo de la Alianza de Amor. ¿Como sueña Schoenstatt en su ser, en su estar en la iglesia y el mundo y en su quehacer?

Creemos que fue muy importante para todos en general el Jubileo, el poder peregrinar al lugar de origen, que para muchas personas supuso conocer el Schoenstatt internacional y el poder conocer más al Padre Kentenich y su obra.

Para nosotros, que solo pudimos ir a Roma, fue especialmente importante el encuentro con el Papa y todo lo que nos dijo allí. Supuso un tomar más conciencia de que Schoenstatt tiene que estar al servicio de la Iglesia. Tenemos que salir al mundo y dejar de mirarnos tanto el “ombligo”; cada persona debería dirigir una mirada introspectiva al fondo de su corazón para pensar “dónde y cómo” le quiere Dios. Nuestra respuesta ha de ser la de llevar a Cristo a todos los ambientes posibles y sobre todo donde la vida diaria es más difícil.

¿Para llegar a cumplir este sueño que tenemos que evitar o dejar?

Tenemos que evitar encerrarnos en nuestros pequeños mundos. Nuestro “gran pecado” es quedarnos confortablemente en nuestros grupos y ramas. Centrarnos equivocadamente en que Schoenstatt es lo único, sin pensar que nuestro trabajo ha de ser “desde Schoenstatt para la Iglesia”.

Creemos que Schoenstatt tiene que estar abierto a que entren personas de todas las clases sociales y culturas. También nos parece importante el llevar a cabo el ideal de familia, ya que sentimos que en Schoenstatt cada rama está separada del resto. Hablamos teóricamente de “espíritu de familia” cuando ni siquiera nos conocemos ni nos relacionamos entre nosotros. Tenemos que trabajar juntos en labores apostólicas que nos unan y donde podamos sentir que realmente y desde una misma ideología podemos hacer grandes apostolados: no olvidemos que la tarea principal de Schoenstatt es “con María y de la mano de nuestro fundador vamos al mundo”

¿Para llegar a cumplir este sueño que pasos debemos de dar?

– Más apostolado y salir afuera, a las calles de Madrid, política, Iglesia.

– Tener algún encuentro con el obispo; ponernos más al servicio de la Iglesia.

– Ofrecer diferentes apostolados donde pueda haber gente de otras ramas.

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