Publicado el 23. Junio 2015 In Segundo siglo de la Alianza, Vida en alianza

Tres preguntas… sobre el Schoenstatt del segundo siglo de la Alianza de Amor (26)

Hoy contesta Pedro Fadul Niella, de Asunción, Paraguay, miembro de la Federación de Familias, empresario, político, miembro Fundador de Fundación DEQUENI, miembro fundador de Fundación en Alianza, fundador del partido “Patria Querida”, piloto de carreras. Contesta con “Comentarios… hacia respuestas y propuestas”, agregando: “Por supuesto, como buen desobediente seguidor de Jesús, Ignacio de Loyola y el Padre José, no respondí directamente ninguna de tus preguntas”. “¡Aquí va!” •

No tengo respuestas ni mucho menos recetas iguales para todos, excepto una que podría parecer demasiado general:

TOME CONCIENCIA, RECURRA Y CONÉCTESE CON SU DIOS INTERIOR Y HAGA LO QUE QUIERA. MIENTRAS NO LOGRE CONECTARSE CON SU DIOS INTERIOR, RECURRA A UNA PERSONA QUE USTED CREE QUE ESTÁ CONECTADA, Y COMPÓRTESE COMO SOLDADO.

El mayor desafío es uno solo: El encuentro con Dios. Pero las formas tradicionales que pudieron haber sido útiles en la infancia, y pueden seguir siendo útiles en esa etapa de la vida o de la madurez espiritual, son insuficientes o incluso obstaculizadoras para una convivencia más profunda y permanente con Dios (con el verdadero… que es el mío), y de esa manera, ser mucho más felices.

Es decir, se hace necesario desaprender aquello viejo que pudo haberme servido en su momento, para hacer lugar ahora a lo nuevo que surge de mi encuentro personalísimo, no mecánico, con Dios, con mi Dios interior.

No sabemos quién es Dios o qué es Dios. No entendemos bien donde está. O sea, tenemos las respuestas verbales mecánicas para esas preguntas elementales repetidas, pero no tenemos la experiencia real de Dios.

Entonces, nuestra manera de comunicarnos es confusa y por lo tanto pobre e insuficiente. ¿Cómo lo sé? Es fácil… El espejo me muestra cuando no soy feliz.

El Dios de mi vida

En mi experiencia personal, dejaría vigentes las herramientas tradicionales en la infancia espiritual, pero luego, en la Federación…y en las sucesivas consagraciones, se hace imprescindible la traducción del Dios del catecismo infantil al Dios verdadero que…, por cierto, y de paso, no hay uno solo, sino tantos como personas existan.

No tengo ninguna duda de que Dios existe, pero no es una persona. Desde luego, no es como “me lo pintan” la mayoría de las veces, y desde luego, habita en todos lados; pero que eso no me distraiga, el que habita en mi interior es el que importa, y tenemos que aprender a encontrarlo.

No debe sorprenderme, ni atemorizarme, que tu Dios te diga a vos cosas distintas a las que mi Dios me dice a mí. Y no solo diferencias entre una religión y otra (cosa que costó horrores aceptar a nuestra Iglesia), sino entre una persona y otra en el mismo grupo de Federación.

Cielo en la tierra

No imagino endurecer estructuras ni normas. Al contrario, imagino más bien profundizar la libertad… pero, para eso, necesitamos ayudarnos. Era mucho más fácil creer “pel…” y cumplir reglitas antes que asumir la responsabilidad individual de hacerme cargo de la co-creación y re-creación permanente de “mi propia religión”, esto es del conjunto de elementos que me ayudaran a mantener y robustecer mi salud espiritual, mi encuentro y convivencia permanente con Dios. Si eso logro, y cuando lo logro, estoy en el paraíso, por un camino y de una manera única, particularísima e irrepetible.

Hmmm…en realidad, no sé si era más fácil o sencillamente más hipócrita y cobarde. La verdad es que, hoy en día, yo soy un ateo del Dios tal cual está descripto por una enorme cantidad de católicos ja ja ja…

O quizás propondría una sola regla: Sírvase diariamente a mediodía en una copa grande, un par de dedos de vino tinto, levántelo al cielo, conságrelo, brinde con su Dios y los Dioses de los demás, la familia y los amigos, y bébalo.

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