Julio Steinkaul – “Ser Jefe sirviendo a los demás”

Julio Steinkaul

Julio Steinkaul (1921 – 1943), Alemania.

 Nació el 18 de junio de 1921 en Witter, en el Ruhr, en una región industrial conocida como “la cuenca carbonífera del Ruhr”. Apenas aprendió a ser monaguillo, quiso hacer la primera comunión, y a partir de los 9 años de edad sintió vocación por el sacerdocio. A pesar de los problemas económicos que sufría su familia, con mucho esfuerzo de él y de sus padres, el 4 de abril de 1934 ingresó en la casa para estudiantes de los Padres Pallottinos en Ehrenbreitstein. Cerca de aquél lugar se encontraba el Santuario de la Virgen de Schoenstatt. Allí se decidiría y culminaría la vida ulterior de Julio Steinkaul. En 1934 fue aceptado en el grupo “Hidalgos de la Mater” y en 1935 fue elegido como primer representante del jefe. Julio era un joven de altos ideales y es notable comprobar como a los 14 años de edad entendía su servicio de Hidalgo de la MTA, entregándose a Ella en las cosas más pequeñas.

Durante su vida siempre tuvo claro lo que significaba ser jefe. Su ideal personal: “Ser jefe sirviendo a los demás” es una firme prueba de su idea sobre la dirigencia. Sus palabras expresaban el sentido que él le daba a la importancia de la jefatura: “Hay que ser jefe por medio de las obras que se realizan, no por el cargo que se tiene”, “la victoria del jefe es la victoria de la comunidad. Nuestra meta es hacer de cada uno un jefe. De 100 golpes que se reciben, 99 le corresponden al jefe. ¡Vivimos y anunciamos el espíritu de los héroes!”, “Sólo puede ser jefe un hombre íntegro, que nunca coacciona a los demás, que da siempre posibilidades de desarrollarse. Hay que despertar vida, crear convicciones”. En 1939, ya comenzada la segunda guerra mundial, sella el poder en blanco.

El ideal de la primavera sagrada (Ver Sacrum) se convirtió en un símbolo para el círculo de los amigos de Julio. Fue toda una generación. Estaban convencidos de que este mundo no podía ser cambiado por medio de alguna acción exterior, sino que debía ser renovado desde adentro.

En 1940 le llegó la convocatoria del Tercer Reich para servir en el ejército, donde a pesar de todo, logró mantener firmes sus ideales. El 3 de agosto de 1943 una granada hirió a un compañero, Helmut. Julio saltó hacia él y una segunda granada lo alcanzó a él. Cuando un teniente quiso ayudarlo, Julio no lo permitió, diciéndole: “A Helmut primero”. Así, por última vez, fue “jefe para servir a los demás”. Falleció ese mismo día a las 18,30.