Fritz Esser – “Servus Mariae nunquam peribit”

Fritz EsserFritz Esser (1900 – 1924), Alemania. Nació el 20-11-1900 en Dorn Dürkheim, en Rheinhessen. Su padre murió poco después de su nacimiento por lo que su madre tuvo que criar sola a sus cuatro hijos. Fritz estuvo muy enfermo de niño, lo que movió a su madre a encomendarlo especialmente a María. Al recuperarse de su enfermedad Fritz sintió el deseo de ser un sacerdote misionero en África. Gracias a la ayuda de su párroco, pudo ingresar al seminario menor de los Padres Pallottinos en Schoenstatt.

Sus primeros tiempos en el internado fueron difíciles debido a su bajo rendimiento en los estudios, pero con ayuda de sus compañeros y mucho esfuerzo de su parte pudo superar la situación. Fritz tenía talento para relacionarse con los demás, y guiado por el Padre Kentenich perfeccionó ese rasgo y creó una gran red de amigos. “Aprende de la vida, no sólo de los libros”, le dijo el Padre Kentenich en una ocasión. Fue llamado a filas durante la primera guerra mundial, pero fue dado de baja del servicio militar por una tuberculosis que había adquirido en las trincheras. Se retiró a Schoenstatt  y allí fue nombrado sacristán de la “Capillita de la congregación”, el Santuario Original.

Cuando regresó al colegio le fue asignada la tarea de sacristán. En esa función quiso representar su experiencia vital en el marco luminoso del cuadro de la MTA. Caló en madera la frase “Servus Mariae Nunquam Peribit”, “Un siervo de María nunca perecerá”. El Padre Kentenich le acompañó durante su enfermedad; el texto del marco luminoso se debe a él. Luego de ingresar al noviciado de los Pallottinos en Limburgo, Fritz Esser  se enfermó de nuevo de tuberculosis. A raíz de esto sufrió mucho por saber que esta enfermedad no le iba a permitir realizar su sueño de ser sacerdote, pero el Padre Kentenich, con quien tenía una relación muy cercana, lo ayudó a aceptar su enfermedad y a ofrecer su vida por Schoenstatt. El mismo Padre Kentenich fue quien le dijo: “Permanece siempre fiel, como un niño despreocupado, en manos de tu Madre del cielo”.

Cuando su enfermedad ya estaba muy avanzada organizó, a partir del año 1920, la recolección de estampillas a fin de conseguir fondos para adquirir la vajilla y ropa de cama que se necesitaban en Schoenstatt para los retiros, encontrando así un apostolado que le daba sentido a su vida.

Estuvo internado en el sanatorio de Odenwald, y después de un largo tiempo en el hospital de Hildegardis en Maguncia, falleció el 18 de enero de 1924 acompañado por su madre y su hermana. Sus restos descansan detrás del Santuario de Schoenstatt en Weiskirchen, diócesis de Maguncia, el Santuario de la Santidad de la vida diaria.