Hitos de Schoenstatt

18 de octubre de 1914

El 18 de octubre de 1914  en la antigua capillita de San Miguel, recién inaugurada, el Padre Kentenich sellaba una alianza de amor con la Sma. Virgen. La plática que diera en esa oportunidad a los jóvenes seminaristas, fue reconocida por él mismo, años más tarde, como el documento de fundación del Movimiento de Schoenstatt. Y su testimonio es decisivo.

Tres meses antes, el 18 de julio, había llegado a sus manos un artículo escrito por el Padre Cipriano Fröhlich, narrando la historia del Santuario de Pompeya (Italia). Había surgido, no como en otros lugares, por una aparición de la Virgen María. Dios eligió allí un instrumento humano para realizar sus planes: un abogado, Bartolo Longo (recientemente beatificado por Su Santidad Juan Pablo II). El paralelo era sugerente. Lo que había acontecido en Pompeya ¿no podría repetirse en Schoenstatt?

Su propuesta fue realmente audaz. Pero -les decía a los jóvenes seminaristas- “¡cuántas veces en la historia del mundo ha sido lo pequeño e insignificante el origen de lo grande! ¿Por qué no podría suceder también lo mismo con nosotros?”. Se trataba de “inducir a nuestra Señora y Soberana a que erija aquí su trono de manera especial, que reparta sus tesoros y obre milagros de gracia”. El Padre Kentenich no escuchó hablar a la Virgen María. Intuye lo que Ella querría decir. Establece un paralelo con una hora decisiva en la historia de Santa Juana de Arco: “Se me figura que nuestra Señora, en estos momentos, en la antigua capilla de San Miguel, nos dirige estas palabras por boca del santo arcángel: “No se preocupen por la realización de su deseo. Ego diligentes me diligo. Amo a los que me aman. Pruébenme primero por hechos que me aman realmente y que toman en serio su propósito. Ahora tienen para ello la mejor oportunidad”.

La historia de Schoenstatt, desde aquel día -un día como todos los demás, pero al mismo tiempo, un día diferente-, comprueba que aquellos anhelos se transformaron en hechos. En la pequeña capillita de San Miguel, la Madre de Dios ha erigido su trono de manera especial, ha repartido sus tesoros, ha obrado milagros de gracia. La fecundidad del árbol se percibe en los frutos. José Engling, uno de los primeros congregantes marianos de Schoenstatt, ofrece su vida a la Sma. Virgen por los fines de Schoenstatt. y cae en el campo de batalla de Cambrai (el 4.10.1918). Su vida y su heroica lucha por la santidad fueron para el Padre Kentenich un primer signo de la acción educadora de María desde el Santuario.

P. Esteban Uriburu

El mensaje de la Conferencia 2014 dice:

Con gran alegría y gratitud nos renovamos en la conciencia de que la esencia del ser de nuestra Familia es la Alianza de Amor con María. Este acto de fe silencioso del Padre Kentenich y un pequeño grupo de congregantes – el acontecimiento fundacional del 18 de octubre de 1914 en el Santuario original – sigue vivo en nosotros con todo su frescor original. Nos admiramos al constatar que en todas partes del mundo lo que mueve e inspira nuestras acciones, la fuente de nuestra fecundidad y la forma concreta de vivir nuestro seguimiento de Cristo es la profunda fe en la realidad de la Alianza de Amor con María. Esto es lo que queremos celebrar en el jubileo del 2014.

20 de enero de 1942

El 20 de enero fue el día clave en que, en la práctica, se decidía la partida del Padre Kentenich al campo de concentración. Esta fecha y todo lo que, a partir de ella, se desencadenó para el Padre Kentenich y la Familia de Schoenstatt , marca profundamente su historia.

En septiembre de 1939, estalla en Europa la Segunda Guerra Mundial.El mundo se encuentra ante una nueva contienda de dimensiones catastróficas. Es una época de grandes dificultades para la Familia de Schoenstatt.

En abril de 1939, la Gestapo requisa la Casa de Estudios en Schoenstatt y la usa como escuela para profesores nazis. Ante la amenaza de requisa también del Santuario de Schoenstatt, las Hermanas de María deciden formar una cadena viva en torno al él tomadas de la mano, mientras el Padre Kentenich oraba adentro, ofreciendo así sus vidas si fuera necesario, para defenderlo. Nace dentro de la Familia de Schoenstatt la necesidad de entregarse más profundamente a la voluntad de Dios a través de la Santísima Virgen. La Santísima Virgen es coronada. Se reconoce a María en su soberanía sobre Schoenstatt. Es Ella la que tiene que tomar el cetro y guiar la barca de la Familia en medio de la nueva crisis mundial. El 14 de septiembre de 1941, la GESTAPO va a buscar a Schoenstatt al Padre Kentenich con la intención de aprehenderlo. Al día siguiente el Padre comenzaba un curso de retiro para sacerdotes. El Padre consigue demorar su prisión hasta concluir el que sería su último retiro, cuya plática final es llamada su “canto del cisne”. El 20 de septiembre se presenta en el cuartel de la GESTAPO de Coblenza. Allí permanece en un calabozo subterráneo, “Bunker”, hasta el 18 de octubre, día en que es trasladado a la cárcel de Coblenza. Durante su estadía en la cárcel logra reunir, a través de dos guardias, todos los elementos necesarios para celebrar diariamente la Eucaristía. Unos días antes de Navidad una Hna. de María, escribe una cartita al Niño Jesús pidiéndole la libertad del Fundador y Padre espiritual de la Obra. La carta llega a manos del Padre, y él, en nombre del Niño Jesús la responde: “Mi querida y pequeña Mariengard, cumpliré: tu deseo, cuando tu corazón y el de toda la Familia se transforme en un (*) “Jardín de María.” Con esta respuesta el Padre expresa que su liberación será obra de la gracia Divina, pero Dios la hará depender de la vida y esfuerzo de los miembros de la Familia. El Padre comprende que lo que Dios le pedía, no era su vida, sino la renuncia a su Obra, lo que llamo el sacrificio de Abraham, es decir estar dispuesto como el patriarca a sacrificar a su propio hijo, a sacrificar la Obra.

La Familia de Schoenstatt rezaba y ofrecía todos los sacrificios para evitar el traslado del Padre a algún campo de concentración. El 16 de enero le hacen una revisación médica muy superficial y es declarado apto. Al enterarse la Familia busca todos los caminos para evitarlo. Consiguen contactos con el médico de la cárcel, quien se manifiesta dispuesto a hacerle una nueva revisación y a declararlo no apto. Pero, quien debía solicitar esa nueva instancia era el prisionero. Así llega el 19 de enero y el Padre Kentenich tiene en sus manos el formulario. Solo tiene que firmarlo. El plazo máximo para entregarlo era el 20 de enero a las 17 hs.. La lucha del Padre Kentenich aquel día, fue una lucha por la verdadera libertad, “la búsqueda de la voluntad de Dios.” Dirá años más tardes: “Así llego el 20 de enero. Había luchado conmigo mismo durante toda la noche para descubrir cual era la voluntad de Dios. Ahora tenía claridad. No firmaré la solicitud, si yo tengo que elegir, que decidir, entonces para mi la muerte y las cadenas, pero para la Familia ha de ser la libertad.” Así renuncia, voluntariamente y por amor a los suyos a las posibilidades de liberación. Cree firmemente que ésta es la voluntad de Dios: ofrecer su libertad exterior para conquistar la libertad interior de los hijos de Schoenstatt. Con este paso, llama a la Familia a profundizar la Alianza de Amor en el sentido de la Inscriptio, es decir, del amor a la cruz. También este paso debía convencer definitivamente a la Familia que la Santísima Virgen era la dueña de la Obra, que Ella no la iba a abandonar.

P. Rafael Fernandez

31 de mayo

texto en preparación

22 de octubre de 1965

texto en preparación