Iglesia

El movimiento de Schoenstatt se siente profundamente vinculado a la iglesia católica. Como movimiento de renovación ve como su tarea principal su cercanía con la iglesia local y universal, para poder fructificar a la iglesia con su carisma y al mismo tiempo dejarse fecundar por ella. El Centro Internacional de Schoenstatt en Roma con el Santuario Matri Ecclesiae es la expresión visible de este compromiso con la iglesia.

Es por esto que nos interesa atender y participar activamente de las propuestas de la Iglesia Mundial, como por ejemplo el Año Paulino o el Año Sacerdotal. El trabajo en conjunto aúna fuerzas y carismas permitiendo un crecimiento enriquecedor.

El trabajo en conjunto con parroquias, otras comunidades, laicos, matrimonios y funcionarios públicos en todos los niveles tiene un elevado valor. Schoenstatt apoya iniciativas ya existentes donde ve potencial propio y paralelamente sugiere nuevas opciones a través de la pastoral.

Aparte de su labor interior hacia la iglesia católica, el Movimiento de Schoenstatt mantiene un buen contacto con otras confesiones y muchas de las nuevas comunidades (en Europa el “Juntos por Europa”). Una y otra vez, los proyectos son ejecutados conjuntamente para servir a personas en la iglesia y en la comunidad.

Cursos de acompañamento espiritual y de formación de parejas para posibilitar su compromiso con la pastoral familiar tienen muy buena acogida. Desde este año se trabaja en el desarrollo de un curso pastoral para países de habla alemana.

Schoenstatt ofrece retiros y seminarios orientados a diferentes grupos según su actual estado de vida: familias, mujeres casadas y solteras, sacerdotes, jóvenes, niños, inmigrantes, mujeres tras atravesar por una separación o divorcio, divorciados en nueva unión, futuras madres, padres, pedagogos, etc. El “día de la mujer” instaurado en muchos países europeos atrae cada año a miles de mujeres. Las ceremonias de bendición combinan experiencias concretas de la vida en el transcurso de la vida con Dios.

De manera personal o grupal muchos se comprometen con sus comunidades y diócesis en diversos círculos religiosos o en la catequesis sacramental, participan o dirigen programas de la iglesia en radio y televisión. La pastoral familiar y el apoyo y preocupación por los inmigrantes son actividades en las cuales Schoenstatt ofrece su experiencia y potencial.

Muchos schoenstattianos se comprometen a nivel diocesano o mundial con diversas comisiones, consejos, instituciones u organizaciones de ayuda. Algunos son inclusive miembros del Consejo Pontificio para los Laicos, del Consejo Pontificio para la Familia y del Consejo Pontificio “Cor unum” para Asuntos Sociales.

Ya sea en lo espiritual como también en la adquisición y repartición de bienes materiales, sacerdotes, comunidades y organismos mundiales se apoyan entre sí gracias a sus numerosas relaciones internacionales.

Buscar y encontrar a Dios en la vida

La espiritualidad y la escuela de oración así como sus formas concretas de expresión desarrolladas en Schoenstatt ayudan a los hombres de hoy a unir la cotidianidad con la fe.

“La búsqueda de huellas”, “la tinaja”, los “capitalarios”, “el rosario iluminado”, las “Mil Avemarías” son algunos ejemplos del carisma que posee Schoenstatt para construir iglesia dentro y fuera de ella.

Lugares de gracias en medio del mundo

Schoenstatt amplía la “geografía de la fe” (Juan Pablo II), es decir que proporciona lugares donde los hombres puedan experimentar la presencia de Dios. Dichos lugares son, por ejemplo, los cerca de 200 santuarios, réplicas fieles del Santuario original en Schoenstatt, a los que se suman miles de ermitas, capillas, oratorios y santuarios hogar. Una amplia pastoral del Santuario, cuidadosamente organizada, crea el espacio y la atmósfera en la que las personas viven experiencias religiosas.

Peregrinaciones por el 18 de octubre, de los trabajadores, bicicleteadas y caminatas de los jóvenes hacia los santuarios retoman el movimiento actual de peregrinos, generan profundas experiencias y hacen crecer la fe en comunidad, convirtiéndose para muchos en instancias donde se puede experimentar a Dios de manera personal.

La celebración de las fiestas de la iglesia y de los tiempos especiales del Año litúrgico en los santuarios – con actividades como Retiros abiertos de Semana Santa, los “10 minutos junto al pesebre”, “la escuelita de María” (para los niños), las procesiones de Corpus Cristi – ayudan a transmitir experiencias religiosas y sirven como una forma de evangelización.

En medio de la iglesia: la Campaña de la Virgen peregrina

La Campaña de la Virgen Peregrina es una misión inserta en la Iglesia, un camino moderno de pastoral, que tiene como fin específico la evangelización de las familias.

Peregrinación de paz, Burundi

Se trata de un apostolado que va al encuentro de todos, promoviendo los valores cristianos. La fuerza de irradiación de la Campaña radica en que, partiendo del Santuario, fuente de gracias, llega al pueblo para socorrerlo en sus necesidades y preocupaciones.

Responde así a:

  • La sed de Dios que tiene el hombre.
  • La necesidad de sentirse hijo ante Dios.
  • La necesidad de expresar la fe con gestos concretos

Siendo simple está al alcance de todos. Tiene como soporte una espiritualidad sólida y una pedagogía eficiente, que lleva a concretar la gran proclama de la Nueva Evangelización.

Corresponde al espíritu de la Campaña cultivar un estrecho contacto y colaboración con las parroquias, ya que el párroco puede contar con un medio evangelizador que acerca a las familias, promueve la vida sacramental y colabora para que la parroquia sea “comunidad de comunidades y de movimientos” (Documento de Santo Domingo, 58).

La apertura de los párrocos -en muchos casos realmente asombrosa- se debe a una conquista de los laicos, inspirados en el ejemplo de don João. Él concebía la Campaña como un aporte de Schoenstatt al servicio de la Iglesia. “Toda la labor de don Joao y su Campaña tienen por finalidad un servicio a la renovación de la Iglesia y la sociedad” (Doc.Sta.María 89, pág.9).

Ser cristiano misionero, aquí y ahora: Misiones

Misioneros en MendozaUn aporte concreto para acrecentar la vida de la iglesia son las Misiones realizadas por jóvenes del movimiento de Schoenstatt, quienes la llevan a cabo por sí solos o acompañados por familias.

Misionar significa visitar con un grupo a una comunidad desconocida durante una semana entera. Vivir en condiciones sencillas, transmitir las propias vivencias de fe, vivir intensamente la espiritualidad de Schoenstatt y dejar que otros la experimenten. Misionar significa contar aquello que en el transcurso de mi vida me ha tocado más profundamente. Significa ir casa por casa como María, dispuestos a escuchar, dándonos el tiempo para percibir aquello que impulsa a las personas, ayudándolas a fortalecer o a recuperar su autoestima, mostrándoles cómo Dios actúa en sus vidas. Misionar significa hablar de Dios a través de los hombres. Ayudar de manera activa donde haya necesidad, ya sea en la construcción de una casa en un barrio pobre, en el suministro gratuito de medicinas, o en hacerse cargo de las preocupaciones de los jóvenes o ancianos. Misionar significa también una renovación a través de testimonios de fe. Las misiones se estructuran de manera individual y de acuerdo a las necesidades de cada lugar, pero el principio fundamental es siempre el mismo.

Regina Heggenberger, Monina Crivelli
Traducción: Gilka Aranibar, Bolivia/Manuel Huapaya, Peru