Publicado el 14. Mayo 2017 In Campaña, Santuario Original

Volvió

Por Maria Fischer con material del P. Esteban Uriburu en: “João Luiz Pozzobon, Peregrino y misionero de María”, escrito el 13 de mayo, mientras el Papa Francisco canonizaba los pastorcitos en Fátima •

Después de más de dos años de peregrinar y actuar en Argentina, Uruguay y Paraguay, el 9 de mayo, día en que el P. Esteban Uriburu (1937 – 1998) hubiera cumplido 80 años, volvió a Schoenstatt, para ser entregada a las manos de su nuevo custodio, el P. Egon M. Zillekens, Rector de la Casa Marienau.

Ella, la Imagen Peregrina que estuvo en manos de Don João Pozzobon y del Padre José Kentenich, en manos de personalidades como el Hno. Germano Arendes, el P. Heinz Künster, para nombrar solo a dos, y en manos de innumerables misioneros de la Campaña de la Virgen Peregrina de Schoenstatt, que desean ser, como João Pozzobon, manos y pies de esta Virgen en salida hacia las periferias existenciales de la humanidad.

Ella, aquella Peregrina que João Pozzobon un 19 de marzo de 1968 entregó al Hno. Germano Arendes para regalarla al P. José Kentenich y “para enriquecer el origen”, como destacó Don João.

Años antes, Pozzobon, según su propio testimonio, recibió la gracia de “entender el origen” y de sentirse “un pequeño alumno” en la escuela del Padre Kentenich, de querer compartir la misión que María le confiara al Fundador.

Durante los años de su apostolado, el pequeño alumno creció y entendió profundamente lo que el Padre Kentenich llamaba su deseo de crear una corriente de retorno – una corriente mariana y orgánica de enriquecimiento del origen, desde los países que él salió a visitar desde el año 1947 en busca de aliados para esta misión.

El Padre Kentenich llamaba a los países de habla hispano-portugués, no solo a ser receptores de la gracia y de una misión recibidos de los países europeos, sino a devolver lo recibido.

El alumno se vuelve aliado del Padre Kentenich y busca hacer lo que él pide a sus aliados latinoamericanos: enriquecer el origen. Lo hace con lo más suyo, con la misión de su vida: con “María en salida”, con la Virgen Peregrina.

En el Santuario de Nueva Helvecia

La pastoral que necesitamos

La entrega de la Peregrina se concretizó el 11 de abril de 1968, Jueves Santo, en aquella sala de la Casa Marienau, donde el Padre Fundador solía comer e invitar a sus huéspedes a comer con él. Fue en este momento, que el Padre Kentenich pidió al Hno. Germano Arendes que explicara a un grupo nutrido de sacerdotes el misterio de la Campaña (lo hizo, pero sin éxito). Fue en este momento que el fundador de Schoenstatt pronunció: “¿Se da cuenta cómo en la labor del señor Pozzobon se hace realidad visible lo que decía Vicente Pallotti: ¡Ella es la Gran Misionera. Ella obrará milagros!”?

Al referirse a la búsqueda de nuevas orientaciones pastorales a partir de Schoenstatt, el Padre Kentenich se dirigió a dos sacerdotes diocesanos que le acompañaban, diciéndoles:

“Nuestros teólogos jóvenes andan buscando una nueva pastoral: ¡Aquí la tienen! Lo que hace el Sr. Pozzobon es la pastoral que necesitamos. Él le procura oportunidades a la Madre, para que Ella pueda manifestarse”. Y, hacia el final del encuentro, refiriéndose nuevamente al Diácono Pozzobon, les dijo: “¿Perciben ustedes como a través del apostolado del Sr. Pozzobon todas las fuerzas fundamentales de Schoenstatt se tornan eficaces?”.

João Pozzobon, al enterarse semanas más tarde de la entrega de su peregrina al Padre Kentenich, lo entendió “como un retorno del 31 de mayo a la fuente original”.

La Peregrina del Padre

El Padre Kentenich entregó esa Peregrina, que los misioneros argentinos pronto llamarían “Peregrina del Padre”, a la custodia del P. Heinz Künster. Recibió un lugar de honor, después de la muerte del Padre Kentenich, en la habitación del Fundador en la Casa Marienau, que desde entonces y hasta el día de hoy, se mantuvo sin cambios y está abierta a la visita de todos los peregrinos que vienen a Schoenstatt – sean quienes quieren beber de la fuente del origen o sean quienes vienen para enriquecer el origen.

Fue a inicios del marzo de 2015, en la celebración de su 90° cumpleaños, que el P. Heinz Künster me entregó la Peregrina del Padre para llevarla, por pedido de Monina Crivelli, a Argentina, y por mi propio pedido, a Paraguay. Fue un momento sencillo y sagrado. ¿Sabía el P. Heinz Künster que no iba a volver a verla? (El P. H. Künster falleció el 1/11/2015). Algo de la solemnidad y sacralidad de este momento me hace pensar que sí. Que fue una despedida misionera… alegre, agradecida, con esperanza.

No fue la primera vez que la Peregrina del Padre salió de Marienau. Dos veces peregrinó por Argentina, ambas veces por pedido de Monina Crivelli, y fue también por iniciativa de ella que la Peregrina del Padre estuvo presente en la bendición del Santuario “de todos nosotros” en Roma Belmonte.

Ahora volvió a la Casa Marienau. ¿Fue casualidad que la entrega de peregrinas para países fuera de Sudamérica, en el centenario del Padre Kentenich en 1985, se llevó a cabo también en la Casa Marienau? ¿Será esta casa, a pocos metros del Santuario Original, el lugar de una misión que vincula al Padre Kentenich, João Pozzobon, la Campaña y la misión del 31 de mayo, la gracia de entender y de enriquecer el origen?

La Peregrina del Padre volvió.


Entrega de peregrinas en 1985, en la capilla de la Casa Marienau

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1 Responses

  1. ¡QUÉ HERMOSO VER Y CONFIRMAR CÓMO LA MADRE DE NUESTRO SEÑOR SIGUE OBRANDO! NO ESTAMOS SOLOS, LA MATER NOS ACOMPAÑA. TRABAJEMOS POR EL REINADO DE JESUCRISTO CON ELLA, CON LA BENDITA Y PODEROSA MADRE VICTORIOSA. ¡ALABADO SEA DIOS, BENDITA SEA MARÍA LLENA DE GRACIA Y Y GUIADA POR EL ESPÍRITU SANTO SEA LA OBRA DEL PADRE KENTENICH! SALUDOS DESDE VENEZUELA.

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