Publicado el 8. Febrero 2017 In Temas - Opiniones

A los empresarios cristianos nos falta decidirnos a cumplir con nuestra responsabilidad social como un gran compromiso

MEXICO, Jaime Septién vía Aleteia.org •

El pasado viernes 3 de febrero, a los 98 años de edad, murió don Lorenzo Servitje Sendra, uno de los más exitosos empresarios del mundo y un católico convencido que el verdadero éxito de una organización como la suya, el Grupo Industrial Bimbo, solamente puede medirse por los valores cristianos que se viven dentro de ella.

Se le consideró como “el panadero más grande del mundo”, pues el 3 por ciento de la población mundial consume productos de Bimbo, principalmente el pan de caja. Pero, en México, es recordado también por la fundación, entre otros organismos católicos, del Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana, la Fundación Mexicana para el Desarrollo Rural o la Unión Social de Empresarios Mexicanos.

Hace algunos años, El Observador entrevistó a don Lorenzo Servitje Sendra pues una empresa internacional de medición de aprecio, confianza, admiración y respeto de los consumidores hacia las compañías, le concedió a Bimbo el noveno sitio del mundo.

La idea era esclarecer cómo la aplicación del cristianismo había tenido mucho que ver en este honroso lugar que los consumidores le dan a Bimbo. Este es el cuestionario y éstas las respuestas de don Lorenzo:

¿Qué aspectos de la Doctrina Social Cristiana han sido decisivos para que Grupo Bimbo sea tan bien reconocido en el mundo?

Los principios de respeto a la persona humana, la solidaridad, la subsidiaridad, el bien común, el valor del trabajo y el amor fraterno.

Ante la corriente de relativismo moral y de falta de ética que aqueja a la empresa contemporánea, ¿es posible anteponerle –como remedio—los valores cristianos?

No hay duda que ante el relativismo moral en la sociedad y aun en la empresa, la única solución es inspirarlas con valores cristianos.

¿Qué función tienen los empresarios cristianos ante la crisis financiera del mundo?

Ante la crisis financiera que hoy se sufre, al empresario cristiano le corresponde dar respuesta con su confianza, su prudencia y con su espíritu de trabajo.

¿Qué hace falta al empresario cristiano para situarse a la vanguardia y colaborar en una genuina transformación de la sociedad?

A los empresarios cristianos nos falta decidirnos a cumplir con nuestra responsabilidad social como un gran compromiso.

¿Qué consejos le da al joven empresario cristiano que se incorpora apenas a la vida profesional?

Que desde el principio maneje su negocio con un gran sentido moral y de caridad para todos.

Fueron respuestas concretas, de un hombre mayor en edad y en sabiduría; de un empresario católico que se la ha jugado por Cristo y que, tal y como Cristo lo afirmó en su enseñanza, ha recibido el ciento por uno. Hoy descansa en paz.

Gracias miembros mexicanos del CIEES por avisar sobre la vida de este empresario cristiano.

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