Reflexiones
P. Javier Arteaga. Muchos peregrinos, cuando llegan al Santuario de Schoenstatt, preguntan si la Virgen se apareció alguna vez allí como ha sucedido en otros lugares santos, por ejemplo, Lourdes o Fátima. No, en Schoenstatt no hubo ninguna aparición de la Madre de Dios. Pero ciertamente Ella se manifestó y se manifiesta claramente en ese pequeño Santuario regalando a todos los peregrinos abundantes gracias de Dios. Se cumple así aquello que dijo el Padre Kentenich el 18 de octubre de 1914: "Todos los que acudan acá para orar deben experimentar la gloria de María”. Allí donde está la Virgen María surge la vida, brilla la esperanza y la paz. Y, como toda buena madre, lo hace siempre en favor de todos sus hijos, preocupándose de manera particular de aquellos que más sufren, de los más necesitados, de los más débiles.
Margaret Steinhage Fenelon. Como tantas otras personas en nuestra Familia de Schoenstatt en todo el mundo, habíamos encontrado en el P. Jonathan Niehaus a un amigo afectuoso y a un mentor excepcional. En el día de su funeral sólo podía pensar en un lugar para desahogar mi tristeza: El santuario Mariengarten, en Milwaukee. El santuario (cualquier santuario, todos los santuarios) es indudablemente mi lugar favorito en el mundo, pero éste en particular es especial para mí. El santuario y yo "nacimos" con 4 meses de diferencia, así que podría decirse que crecimos juntos. Mucha de mi historia está ligada al santuario, la escuela y la parroquia a la que pertenece. Eso lo hizo el lugar perfecto para ir ese día. En la compañía de la Santísima Virgen y de su Hijo podía libremente dar rienda suelta a mi dolor y unirme espiritualmente con otros que también sufrían la pérdida del P. Jonathan.
P. Javier Arteaga. Cada año recordamos aquel 20 de enero de 1942 cuando el P. Kentenich, preso por el régimen nazi en la cárcel de Coblenza, decidió no firmar el pedido de revisión médica que le daba la posibilidad de no ser transferido a un campo de concentración. En marzo fue trasladado al campo de concentración de Dachau donde permaneció preso en condiciones infrahumanas durante 3 años y medio. Él ofreció su libertad “exterior” por la libertad “interior” de su Familia de Schoenstatt. Unido a Cristo y siguiéndolo sus huellas aceptó el dolor y la cruz para que sus hijos tuvieran “vida en abundancia”. Fue su salto mortal en la fe y en la confianza divina. La radical entrega en Alianza del P. Kentenich despertó en el Movimiento una gran corriente de solidaridad con él y de profunda unión entre los hermanos. El 20 de enero se constituyó así en el eje de la historia de Schoenstatt.
P. Juan Pablo Catoggio. Hay muchos cuentos navideños, especialmente en el hemisferio norte, que dicen más o menos así: Había una vez una familia que se preparó y preparó su casa y su mesa para esperar la visita del niño Dios en Navidad…
P. Alberto Eronti. El camino del Adviento cristiano nos aproxima más y más a la celebración de la Navidad del Hijo de Dios. El texto que encabeza este saludo resume lo que querría transmitir a todos y cada uno: qué misterioso es el Dios infinito que para abrazar al hombre sólo ha necesitado de un niño, Su Niño y Niño de María.
P. Guillermo Mario Cassone. Estas dos palabras se repiten varias veces en el antiguo canto en latín: ADESTE FIDELES, típico y clásico de la Navidad. Se invita a levantarse y caminar a Belén para adorar al Niño Jesús.
ARGENTINA, Pepe Sanguinetti. Las misiones en nuestro Schoenstatt son una fantástica realidad que moviliza cientos de jóvenes en distintas comunidades. Estos meses de fin de año se combinan trabajos, exámenes y “rodajes” preparando la misión de verano. A uno de esos rodajes fuimos invitados con Ceci para charlar sobre la conciencia de misión, sobre el estilo de un misionero, invitación un tanto paradójica ya que en el auditorio estaban quienes hace un par de años nos enseñaron de que se trataba esto de la misión.
P. Alberto Eronti. Entramos en un nuevo Adviento, comenzamos un nuevo año litúrgico, la Iglesia camina hacia una nueva celebración del misterio inaudito: El Dios eterno se hizo hombre, se hizo tiempo, nació en un lugar, tiene nacionalidad, amó a su tierra y a Jerusalén la ciudad santa, cuyo centro es el Santuario.
P. Ángel Strada. En este mes de octubre la Familia internacional de Schoenstatt cierra una etapa en su preparación al centenario de la Alianza de Amor. El año del Padre nos llevó a centrarnos en la persona del fundador, en su búsqueda de la voluntad de Dios que culminó el 18 de octubre de 1914, en su entrega paternal a los primeros, en su servicio a la libertad y la autoeducación de los que le fueron confiados. Y en este octubre de 2011 se abre una nueva etapa en el camino al Jubileo del 2014: es el año del Santuario.
P. Alberto Eronti. Cuando en 1912 el Padre Kentenich es nombrado Director Espiritual del seminario menor de los Padres Palotinos, asumió el cargo con total conciencia de su tarea de educador. No sólo de profesor de latín, sino de formador de jóvenes. Su propuesta pedagógica, por así decirlo, se centra en lo que podemos llamar su "programa": "Bajo la protección de María queremos aprender a educarnos a nosotros mismos…".

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