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Creado el 2010-01-01 14:47:54 - Noticias internacionales

Celebrar la alegría de ser familia


LogoESPAÑA, AICA. El 27 de diciembre, en la III convocatoria en el Día de la Sagrada Familia, más de un millón de personas se dieron cita en Madrid. Este año la celebración dejó de ser exclusivamente española para convertirse en europea, bajo en lema: El futuro de Europa pasa por la Familia. Banderas de todos los países europeos se veían entre la multitud.

La mañana amaneció fría pero con sol y el termómetro fue subiendo de los cero a los 7 grados, mientras que el madrileño Paseo de la Castellana se caldeaba con el entusiasmo de miles de familias que con sus niños se concentraban en la plaza de Lima.

Los primeros en llegar fueron un par de centenares de alemanes venidos en avión y varias decenas de autobuses que habían salido de Cádiz, Sevilla y Huelva a las 3 de la madrugada para recorrer los 600 kilómetros que separan el sur de Andalucía de la capital de España. A las 10 y media de la mañana la plaza de España era un mar de banderas, de Italia, Polonia, Hungría, Austria, Alemania, Portugal, Croacia, Eslovaquia, Holanda, Gran Bretaña e Irlanda, así como banderas regionales de Escocia, Cerdeña, de Bretaña, de Cataluña y el País Vasco.

Extraviados en un bosque de piernas

Los niños y los bebés, impasibles al frío y sin temor a ser aplastados por la muchedumbre, leían comics, comían papas fritas y bebían en los biberones. Algunos se extraviaban por el bosque de piernas y aparecían en el estrado donde se iba a celebrar la misa y por el que iban desfilando algunos de los cardenales y obispos. El primero fue el cardenal arzobispo de Lyon, monseñor Barbarie, que había venido acompañando a dos centenares de familias numerosas francesas y a continuación lo hicieron el cardenal-arzobispo de Berlín, monseñor Sterzinsky y monseñor Michalik, presidente de la Conferencia Episcopal Polaca, que encabezaban representaciones numerosas de matrimonios - los polacos eran más de quinientos - si bien por su número el más importante lo constituían los italianos - unos tres mil - que por su alegría, cantos y gritos rivalizaban con los andaluces.

Grupos de jóvenes tocan la guitarra y se intercambian sms, los padres aprietan las bufandas de sus hijos para combatir el frío o reparten choripanes, porque hace muchas horas que han salido de sus casas y los niños tienen hambre. Todos utilizan sus cámaras digitales para grabar escenas de "este día tan especial".

Los cardenales iban siendo presentados por un conocidolocutor de radio, al que acompañaban en el estrado su esposa e hijos y que aprovechaba las pausas entre un cardenal y otro para tomar en brazos a los niños perdidos entre la muchedumbre, preguntar el nombre y rogar que sus padres pasen a buscarlos. A las 11 de la mañana Kiko Argüello, fundador del Camino Neocatecumenal, subió al estrado y acompañado de la guitarra cantó una de sus canciones: "María, pequeña María, hija de Jerusalén, Madre de todos los pueblos, Virgen de Nazaret" y miles de familias respondían en coro: "Venga el Señor con nosotros, si hemos hallado gracia a sus ojos, es cierto que somos pecadores, mas ruega tú por nosotros y seremos su pueblo y su heredad".

"Cuando sea grande quiero ser Papa, porque tiene muchos amigos"

Después se dirigieron a la multitud cuatro de los colaboradores más directos del Papa: el cardenal Rylko, presidente del Pontificio Consejo de Laicos, el cardenal Cordes, presidente del Consejo Cor Onum, el cardenal Vallini, vicario de Roma, que recordó "el valor público de la familia, que queremos reafirmar con respeto pero también con firmeza" y el cardenal Antonelli, presidente del Consejo Pontificio para la Familia, que insistió en que "la familia tiene derecho a recibir apoyo cultural, jurídico y económico, porque el futuro de la civilización pasa por ella".

Uno de los momentos álgidos fue cuando se anunció que comenzaba la transmisión vía satélite desde Roma, donde el Papa Benedicto XVI iba a dirigir un mensaje a los reunidos en la plaza madrileña. El público escuchó sus palabras en absoluto silencio y estalló en aplausos al terminar el Papa dando su bendición. Al lado de este corresponsal un niño de 5 años dijo a su mamá: "Cuando sea grande quiero ser Papa, porque tiene muchos amigos".

Segunda atronadora ovación de la jornada

Comenzó la misa, oficiada por el cardenal Rouco Varela, arzobispo de Madrid, y concelebrada por ocho cardenales, 39 obispos españoles y 15 venidos de otros países de Europa. El cardenal Rouco Varela centró su homilía en que "el futuro de Europa pasa por la familia. Sin ustedes, familias cristianas, Europa se quedaría sin hijos". Repudió además "otros modelos de familia" que avasalladores y sin réplica alguna se adueñan "de la mentalidad y la cultura de nuestro tiempo" y que "no responden a la verdad natural de la familia, tal como viene dada desde el principio de la Creación". "El panorama que presenta la realidad de la familia en Europa no es halagüeño", comenzando "por la facilidad jurídica de un divorcio hasta extremos impensables hace poco tiempo" y siguiendo por el "derecho a la vida del niño todavía en el vientre de su madre que se va lamentablemente suplantando en la conciencia moral de un sector cada vez más importante de la sociedad por un supuesto derecho al aborto".

La crisis del matrimonio y de la familia se une a una crisis económica "pocas veces conocida en la historia". Citó a continuación párrafos de la encíclica Caritas in Veritate" donde se señala que "los Estados están llamados a establecer políticas que promuevan la integridad de la familia, fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, célula primordial y vital de la sociedad". En la familia cristiana es donde "mejor se sabe pedir perdón y perdonar", donde se da el "amor incondicional" y mejor se responde "a las situación dramáticas de los parados, los ancianos, los angustiados por la soledad física y espiritual, los rotos por los fracasos y decepciones sentimentales y matrimoniales". La segunda atronadora ovación de la jornada respondió a su homilía.

Juguetes distribuidos en la noche de Reyes en la más grande de las villas miserias madrileñas

Al terminar la misa, un coro de niños sube al estrado y se acerca al Belén colocado en uno de sus extremos, para cantar villancicos. La banda de tambores y trompetas del famoso Cristo de los Gitanos de Sevilla les sucede interpretando de manera impresionante el "Resucitó", una de las más populares piezas musicales de Kiko Arguello, que sube de nuevo al estrado para anunciar que "los Reyes Magos, que iban camino de Belén han decidido pasar por aquí para adorar al Niño y ofrecerle unos regalos", momento en que seis camellos, montados por los Reyes y cargados de juguetes, se abren paso entre la muchedumbre. "Ves, papá, que Baltasar es un negro de verdad", dice un niño lleno de admiración. Los camellos se arrodillan y los Reyes suben al estrado y depositan tres simbólicas urnas. Los juguetes serán distribuidos en la noche de Reyes en el barrio de la Cañada Real, la más grande de las villas miserias madrileñas.

Lentamente la muchedumbre se disgrega. Son las dos de la tarde, la hora del almuerzo en Madrid, Centenares de familias que han ofrecido alojamiento a los polacos, alemanes, franceses, italianos e ingleses se reúnen con ellos y los invitan a comer en tascas y restaurantes. Por la tarde invadirán la Puerta del Sol, la Plaza Mayor, la de Cibeles, la de Oriente para darles a conocer Madrid. Cuando por la noche se acuesten los niños, que han resistido la interminable jornada, no extrañarán sus camas. Se dormirán inmediatamente.

Fuente: Aica

Dios desea que la familia cristiana cambie el mundo

El P. Carlos Padilla, Director del Movimiento de Schoenstatt En España, menciona este multitudinario evento en su prédica dominical: "Esta mañana decía el cardenal de Madrid, Antonio María Rouco, en la Eucaristía: «Europa, sin vosotras, queridas familias cristianas, se quedaría sin el futuro de la vida» Y añadía: hay una "necesidad social, e incluso económica, de seguir proponiendo a las nuevas generaciones la hermosura de la familia y del matrimonio».

Ya lo dijo Juan Pablo II: «El futuro de Europa pasa por la familia». Por eso, cuando nos reunimos para celebrar, para destacar el valor de la familia cristiana, el corazón se alegra. Es necesario manifestar la alegría de ser familia y es fundamental reivindicar el valor de toda vida humana: «Nunca se puede legitimar la muerte de un inocente», decía el Cardenal. Al ver las calles de Madrid llenas de tantas familias venidas de toda Europa, el corazón se llena de confianza. Dios sigue despertando los corazones y los capacita para el amor. Las palabras del salmo nos llenan de gozo y podemos repetirlas llenos de esperanza: "Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos. Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos. Comerás del fruto de tu trabajo, serás dichoso, te irá bien. Tu mujer, como parra fecunda, en medio de tu casa; tus hijos, como renuevos de olivo, alrededor de tu mesa. Esta es la bendición del hombre que teme al Señor. Que el Señor te bendiga desde Sión, que veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida." Sal 127, 1-2. 3. 4-5. Dios desea que la familia cristiana cambie el mundo.


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