Noticias de Schoenstatt: Experiencias, historias, encuentros

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Creado el 2012-02-22 14:25:34 - Reflexiones

Se trata de nuestra Alianza vivida fiel y creativamente, que madure y dé frutos en la vida diaria


P. Javier Arteaga. Muchos peregrinos, cuando llegan al Santuario de Schoenstatt, preguntan si la Virgen se apareció alguna vez allí como ha sucedido en otros lugares santos, por ejemplo, Lourdes o Fátima. No, en Schoenstatt no hubo ninguna aparición de la Madre de Dios. Pero ciertamente Ella se manifestó y se manifiesta claramente en ese pequeño Santuario regalando a todos los peregrinos abundantes gracias de Dios. Se cumple así aquello que dijo el Padre Kentenich el 18 de octubre de 1914: "Todos los que acudan acá para orar deben experimentar la gloria de María”. Allí donde está la Virgen María surge la vida, brilla la esperanza y la paz. Y, como toda buena madre, lo hace siempre en favor de todos sus hijos, preocupándose de manera particular de aquellos que más sufren, de los más necesitados, de los más débiles.

Un testimonio de fe viva en la acción de María en el Santuario

Hace unos años una mujer me contó que aquejada por un gran problema familiar se acercó al Santuario de Ntra. Sra. de Schoenstatt. En su desesperación ella sólo encontraba un poco de tranquilidad yendo al Santuario, estando una y otra vez junto a su “Madrecita”. De a poco fue calmándose su desconsuelo, fue encontrando nuevas perspectivas a su situación y así pudo encarar decisiones. El problema no cambió pero ella sí había cambiado frente al problema, tenía fuerza de vida. Su relato era más que meras palabras, era un testimonio de fe viva en la acción de María en el Santuario.

Hay muchos y diversos Santuarios marianos en el mundo y múltiples son las gracias que María concede en ellos. El P. Kentenich decía que “María quiere ofrecernos aquí (en el Santuario) un hogar espiritual, un terruño, una patria”. (Stuttgart, 1940)

El Padre Kentenich, con una profética percepción de los problemas de la época, detectó que estábamos ante un cambio radical del mundo y en el centro de la problemática está el hombre. Percibió el enorme desarraigo y orfandad existencial así como un creciente proceso de masificación y “cosificación” del hombre. Veía la peligrosa suplantación de valores culturales y religiosos por un ateísmo práctico. El P. Kentenich decía que estos nuevos tiempos requerían un nuevo tipo de personalidad que diera respuestas nuevas a estos problemas y afirmaba que esta renovación desde el alma del hombre sólo la puede realizar la Virgen María, Madre y Educadora del hombre nuevo en Cristo.

La Alianza de Amor

Esa fue la experiencia personal del P. Kentenich el 18 de octubre de 1914. Ese día, en la antigua capillita, él y un grupo de jóvenes sellaron una Alianza de Amor con la Sma. Virgen, donde les dijo: “¿Acaso no sería posible que la capillita de nuestra Congregación al mismo tiempo llegue a ser nuestro Tabor, donde se manifieste la gloria de María? Sin duda alguna no podríamos realizar una acción apostólica más grande, ni dejar a nuestros sucesores una herencia más preciosa que inducir a nuestra Señora y Soberana a que erija aquí su trono de manera especial, que reparta sus tesoros y obre milagros de gracia”.

Pocos meses antes había comenzado la gran guerra en Europa y si bien la propaganda fomentaba la euforia bélica, en el corazón de esos jóvenes, sus familias y la mayoría del pueblo había incertidumbre y desconsuelo. ¿Qué hacer por esos jóvenes que pronto serían llamados al frente de batalla? ¿Cómo ayudarlos a mantenerse fuertes en la fe y en los ideales de santidad en medio de la guerra?

Por aquella Alianza de Amor que sellaron los jóvenes con la Sma. Virgen, por aquella entrega de amor filial, confiado y heroico, María tomó posesión de la Capillita y esta se convirtió en su Santuario. Para los jóvenes el Santuario fue un hogar y una escuela de renovación y santidad. Decía el P. Kentenich: “No se trata de un lugar de gracias en el sentido común del término, sino que desde el principio se trató de un lugar de gracias para las almas, por así decirlo; no principalmente de curaciones de enfermedades ni cosas por el estilo, sino de gracias especiales para la renovación de las almas y para la renovación del mundo. En resumen: nuestra Madre del cielo escogió la capillita como su especial lugar de gracias, para emprender o realizar desde aquí una parte de la renovación del mundo, y hacer de nosotros sus instrumentos en ese emprendimiento”.

Frutos de santidad y de renovación social en Cristo

Queridos hermanos, gracias a Dios nuestra realidad no es la guerra, pero Argentina está marcada por grandes problemas que son nuestro desafío hoy: el respeto a la vida humana, la paz social, el desarrollo equitativo, el pan y el trabajo en cada hogar, la educación, la salud… Hoy también María nos pide dar frutos de santidad personal y de renovación social en Cristo. Se trata de nuestra Alianza vivida fiel y creativamente, que madure y dé frutos en la vida diaria, que se traduzca en gestos, palabras y actitudes como el diálogo, el encuentro, la cordialidad, el respeto, el perdón y la reconciliación, la fuerza para crecer y amar. Para un cambio tan profundo el Santuario sigue siendo, hoy como ayer, el lugar privilegiado donde María educa y gesta esa nueva cultura, la cultura de Alianza.

(Carta de Alianza Feb. 2012)


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