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Creado el 2012-01-25 23:44:10 - Noticias internacionales

Un 20 de enero revivido


ARGENTINA, Hna. Clara María. ¡Un 20 de enero revivido, con todo el fervor de una familia que crece y que cada día más, se reencuentra en el espíritu original!

 

 

 

 

20 de enero de 1952: Bajo un sol ardiente, traspasado por la espada del dolor, nuestro Padre y Fundador bendijo su anhelado Santuario en Argentina.

20 de enero de 2012: Bajo un sol ardiente, en una celebración traspasada de alegría, de esperanza victoriosa, la Familia del Padre se reunió para celebrar a su Madre, que sesenta años atrás tocó por primera vez esta tierra bendita con la orla de su manto.

Huellas del Padre

En primer lugar se realizó un recorrido por las huellas del Padre en 1952. Luego se ofició la santa Misa que fue realzada por un coro mixto y diferentes instrumentos. Pese a ser tiempo de vacaciones, muchas personas no quisieron estar ausentes en este día de gracias.

El Santuario – un signo

En la homilía, el Padre Juan Pablo Catoggio señaló entre otras cosas:

“La alianza alcanza una culminación, llega a su grado extremo como entrelazamiento de destinos entre el Padre y los hijos el 20 de enero de 1942. Esto impactó en toda la Obra, pero muy especialmente en la Familia de las Hermanas y particularmente en este lugar del mundo en el que conforman la Provincia de Nazaret. Aquí quisieron unirse al Padre, a su Obra y a su misión profética para la Iglesia. Por eso, la bendición del Santuario debía ser un 20 de enero. Por eso todo este mensaje es el cimiento vivo de este Santuario.

El Padre bendijo este Santuario casi con sus lágrimas, con el dolor del alma: incomprendido, injustamente sancionado, camino al exilio. Y fue esa separación por parte de la Iglesia, más dura aún que la de diez años atrás, la que trajo justamente una unión inseparable, un entrelazamiento de destinos con él y entre nosotros, que hizo de este Santuario, el Santuario del Padre.

Se trata del Santuario del Padre y del Padre de los cielos, ese Padre que él anunció: fuerte, lleno de amor, vivo y actuante, que nos abraza con su misericordia. Éste es el Evangelio de este lugar. Por eso cuarenta años más tarde se construyó la Iglesia de Dios Padre, casa donde María quiere formar hombres y mujeres que reflejen algo del amor de ese Padre bueno a un mundo huérfano de cielo -sin padre arriba-, y de techo -sin padre abajo-, en un desguarnecimiento existencial, según palabras del escritor Sábato. No somos “chicos de la calle”, tenemos un Padre que nos hace Familia del Padre y Patria Familia.

Cada uno un Santuario del Padre

¿Pero cuál será el signo de este nuevo aniversario de 60 años?

En primer lugar, el Santuario Original. En la bendición del Santuario del Padre, escuchamos que lo que vale para el Santuario Original, vale para este Santuario. Hoy podríamos decir que las palabras pronunciadas aquí, el 20 de enero de 1952, valen para el Santuario Original. Por eso el Santuario Original debe ser un ‘signo de fe, un signo de unión, un signo de lucha y un signo de victoria’.

Pero hay un segundo signo que somos nosotros mismos: cada uno debe convertirse en Santuario del Padre. También debe poder decirse de nosotros: ‘El Padre habita en mí, quien me ve a mí, ve al Padre’. Así podremos ser, como lo dice nuestro lema para este año: Santuario vivo, hogar para el mundo”.

Santuario iluminado

La celebración culminó con la procesión precedida por el Símbolo del Padre hacia el Santuario de la Madre y Reina.

Allí esperaba un glorioso espectáculo: el Santuario lucía, realzado por una iluminación muy bien lograda, que destacaba su silueta en el hermoso paisaje de Nuevo Schoenstatt y de unos fanales que nos guiaban hasta él.

Prédica del P. Juan Pablo Catoggio (mp3)

Prédica del P. Juan Pablo Catoggio


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