Schoenstatt soy yo

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Creado el 2010-11-17 17:00:07 - Schoenstatt

Soy de Schoenstatt porque ...


sch. Si tres personas cuentan cómo llegaron personalmente a Schoenstatt y qué les ha fascinado de este encuentro, reconoceremos que cada persona es un anhelo del corazón de Dios y de la Sma. Virgen. Si 10 personas cuentan el motivo por el que están en Schoenstatt y cómo lo conocieron, que fue lo que los movió y los sigue motivando, sabremos que Schoenstatt es un ámbito de libertad y de una poderosa fuerza creativa y plasmadora, en el que se pueden desarrollar los anhelos del corazón y los carismas personales al servicio del prójimo, de la Iglesia y de la sociedad. Si son más de 10 personas las que lo cuentan ...

... entonces sabremos lo que es Schoenstatt. El Padre Kentenich podía decir, aún después de décadas, qué se fue plasmando en Schoenstatt y a través de quiénes. Y también hoy quiere que se lo pueda decir.

Estoy en Schoenstatt porque...

Hna. M. Ramona SchneiderPertenezco a la Familia de Schoenstatt porque me pareció excelente poder llenar la tinaja de nuestro Santuario con lo que exige, lo que reclama, o lo que hace hermosa la vida cotidiana, con la convicción y la alegría de que la Sma. Virgen necesita estos aportes, sí, Ella me necesita justamente a mi, para hacer, junto con su Hijo, un mundo mejor, más hermoso, más justo, mas pacífico y más feliz. Todo se hace regalo, así se vive de manera sencilla, despreocupada y fácilmente, y esto ayuda aún a otros en su vida. María, nada sin ti, pero también nada sin mí.

Pertenezco a la Familia de Schoenstatt porque quiero ser más humana, auténticamente humana, íntegra y sana. Mi palabra clave, lo que me ha fascinado en Schoenstatt, es: la santidad de la vida diaria. Ser fiel en lo pequeño y hacer todo con amor, tener grandes ideales y a la vez poder caer y ser pequeña, y poder comenzar cada día de nuevo sin tener mala conciencia. Una enorme gratitud al Padre Kentenich, que me ha abierto en Schoenstatt una nueva perspectiva para vivir intensamente, percibir aquellas pequeñas cosas detrás de las que puedo descubrir cómo me ama Dios. Pertenezco a la Familia de Schoenstatt porque a través de nuestro Fundador, el Padre Kentenich, experimenté y aprendí a valorarme a mí misma en el Santuario de mi corazón y de este modo tratarme también consecuentemente a mi misma; tener allí el centro de mi ser; poder estar allí en casa conmigo misma y con Dios, descansar y arraigar también allí a muchas otras personas. Mi corazón es tu Santuario. Una realidad maravillosa.

Hna. M. Ramona Schneider, Hermana de María de Schoenstatt oriunda de Tréveris. Actualmente trabaja en Croacia

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Monina CrivelliLo que me captó de Schoenstatt, y el motivo por el cual ingresé en el Movimiento, fue el Padre Kentenich. Me fascinó su persona, su mensaje, su testimonio, su libertad, su paternidad, su misión, ¡su todo! Pero sobre todo, la libertad. Eso fue lo que más me atrajo de él y me llevó a un compromiso cada vez mayor con Schoenstatt, a nivel ascético y espiritual. Sin eso, jamás hubiera entrado.

No fue el Santuario ni la Mater los que me captaron de entrada, como a la mayoría. O sea que para mí evidentemente fue el Padre, el instrumento humano, el que me captó. Por eso el libro que más me llegó fue "Testimonios", del Padre Esteban Uriburu, donde tanta gente que lo conoció muestra cómo el Padre se adaptaba y preocupaba por todas las personas que se acercaban a él, más allá de quiénes fueran o qué lugar ocuparan en Schoenstatt. Desde el más sabio hasta el más humilde, todos eran para él sus hijos, que para mi es justamente el rasgo característico de Dios Padre.

En el colegio, en religión, me enfrenté muchas veces por este tema: el de la imagen de Dios, que era precisamente la que tenía el Padre Kentenich y hasta me pusieron penitencias por "hereje", simplemente por decir que mi papá no podía ser más bueno que Dios, y que Dios nos ama y perdona siempre. Cuando escuché hablar del Padre, por primera vez me sentí comprendida. Por eso mismo el tema de la causa segunda para mí no sólo fue muy simple de entender sino algo totalmente real. ¡Pero lo más importante es que sentí que por fin alguien me daba la razón! Por primera vez alguien decía lo que yo siempre experimenté: ¡Dios es Padre! Y más tarde, cuando conocí su sentido de libertad, ya me conquistó para siempre.

Monina Crivelli, Buenos Aires, Argentina

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Cassio Leal y Eduardo Shelley en un encuentro en Sao PauloMe acerqué a Schoenstatt porque sentía un vacío espiritual en mi vida, pero ahora pertenezco al Movimiento porque no concibo la vida sin la Alianza de Amor, sin el cobijamiento que la Mater me da. La Alianza de Amor es parte central de mi vida. En el 'Nada sin ti, nada sin nosotros' encuentro gracias abundantes de la Santísima Virgen y puedo aportar mi grano de arena a la construcción del hombre nuevo del que hablaba el P. Kentenich. Soy schoenstattiano porque Schoenstatt es vida y yo amo la vida.

Eduardo Shelley, Monterrey, México

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Pertenezco al Movimiento de Schoenstatt porque en Schoenstatt encontré un nuevo camino hacia la luz. Para mí es una manera de integrar la Iglesia de forma viviente a través de la Alianza de Amor con la Virgen María. En Schoenstatt encontré una gran familia internacional en todo el mundo y me ha impresionado que en todos los países por los que pasé y donde habían personas pertenecientes a Schoenstatt, he encontrado cobijamiento y fraternidad en los amigos que conocí y en los que también se hacen, unidos en la misma Alianza con la Madre de Dios

Cássio Leal, Sao Paulo, Brasil

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Melanie y Ulrich GrauertEstamos en Schoenstatt porque allí encontramos muchas personas comprometidas.

Estamos en Schoenstatt porque amamos a la Madre y Reina tres veces Admirable de Schoenstatt.

Estamos en Schoenstatt porque nos da una respuesta para toda nuestra familia.

Estamos en Schoenstatt porque aquí hemos encontrado una visión para nuestra vida.

 

Melanie y Ulrich Grauert, Ebikon, Suiza, directores de la Academia Internacional Kentenijiana para directivos en el área de la economía ( IKAF)

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Sandra LezcanoEn la búsqueda de algo o alguien que me oriente en la vida llegué hasta el Movimiento de Schoenstatt, donde la Mater me conquistó a primera vista y por medio de su pedagogía aprendí a entender y querer cada día más a nuestro Padre Fundador.

Lo que un día inicié por curiosidad y por cultivar mi vida espiritual, se ha transformado en un verdadero estilo de vida, en el que Schoenstatt es parte de mi día a día. La Alianza de Amor con la Mater es la herencia más grande que nos ha dejado el Padre Kentenich, cuya paternidad la puedo experimentar a medida que me dejo educar por él. Schoenstatt no sólo me hace partícipe de su gran legado sino también me hace responsable de que más personas encuentren en María el camino seguro a Dios Padre, y en el Padre Kentenich puedan experimentar un verdadero transparente de la paternidad de Dios.

Sandra Leticia Lezcano, Asunción, Paraguay

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Estoy en Schoenstatt porque encontré en su espiritualidad, un buen camino para llegar a Dios, con la Sma. Virgen a mi lado.

Estoy en Schoenstatt porque puedo vivir, en el trabajo con jóvenes, en una comunidad impresionantemente fuerte y abierta.

Estoy en Schoenstatt porque para mí el Padre Kentenich es un hombre extraordinario, y las cosas que él ha dicho valen hoy. ¡Sus declaraciones se adelantaron a su tiempo!

Estoy en Schoenstatt porque la Alianza de Amor es un gran respaldo para todos los que la han sellado en el mundo, ¡somos una Familia vigorosa!

Tobías Büdel, jefe - junto con Lisa Ludwig - de las misiones 2010: "Vivir la fe"

 

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Estoy en Schoenstatt porque aquí puedo experimentar que la fe entusiasma, llena de Espíritu, y le da forma a la vida cotidiana, y que no es sólo un agregado para cuando sobra tiempo. Porque hay tantos ejemplos concretos y prácticos del Padre Kentenich de cómo vivir la fe y plasmarla. Y porque existen proyectos geniales, como ejemplo las misiones. Aquí casi todos encuentran algo que se adapte a ellos mismos, simplemente se encuentran con ideales como pensados para ellos, y hay también una gran apertura para experimentar e innovar. Aquí es fácil sentir que la gente está entusiasmada por Dios y esto le hace bien a uno: si uno tiene una mala racha, entonces viene otro y enciende de nuevo el fuego con su entusiasmo. En Schoenstatt no hay otra cosa más lo que dice el refrán: "No se puede encender el fuego con un trozo de hielo".

Bene, Alemania, misiones - vivir la fe

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Gertrud und Norbert Jehle¡Schoenstatt nos regala una visión integral de nuestra vida! ¡Nos ayuda a formar nuestra vida natural y a la vez estamos totalmente vinculados con Dios!

María ¡qué sería de nosotros sin ti! Sin tu Alianza de Amor con nosotros, sin la corriente de gracias de nuestro Santuario del Hogar y del Santuario filial aquí, en Schönstatt auf'm Berg!

Y sin Schoenstatt jamás nos hubiéramos conocido ni enamorado. Schoenstatt es el origen y el contenido de nuestro matrimonio, de nuestra vida.

Schoenstatt es para nosotros un camino fascinante, pues cuando uno se compromete - con fe en la Divina Providencia - en los planes de Dios y de la Sma. Virgen, no sabe exactamente qué es lo que le espera. Y esto hace que nuestra vida sea interesante, rica y digna de ser vivida.

Schoenstatt y su Padre: el Padre Kentenich nos ha regalado unos métodos pedagógicos que nos han llenado de alegría al descubrirlos y transmitirlos a los demás. Schoenstatt, como Movimiento apostólico, nos ha movilizado a nosotros mismos. En Schoenstatt y por Schoenstatt.

Gertrud y Norbert Jehle, de Memhölz, directores de la Academia de pedagogía familiar

Estoy en Schoenstatt porque...

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