Publicado el 9. noviembre 2017 In José Kentenich

“Él fue capaz de levantar a muchos y seguir siendo persona, hombre, libre, aún dentro de la prisión”

CHILE, Veróncia Gutiérrez •

Santiago Labbé, es miembro de la rama de militantes y creó en conjunto con el Padre Rafael Fernández una gráfica que cubre todo el auditorio donde se hacen las jornadas en el Santuario Cenáculo de Bellavista en Santiago de Chile. En entrevista él cuenta cómo fue el trabajo y nos hace “un tour”, a través de una línea de tiempo que creó contando la historia de Schönstatt.

Esta es una línea del tiempo dual, es una línea principalmente de la historia del movimiento y está puesta en la parte superior y en la parte inferior se une con hitos de la historia universal, y en casos, de la historia chilena. En total deben ser unos 20 metros de línea de tiempo, con imágenes e historias.

¿Cómo empiezas a trabajar esta línea del tiempo?

Yo tengo una empresa de gráfica. Hace un tiempo atrás me pidieron un trabajo en el colegio de San Javier de Puerto Montt, al sur de Chile. Le pusimos gráficas educativas a todo el colegio, incluyendo los baños. Todo fue pensado en la educación de los niños. Dentro de esto, hay dos líneas de tiempo, una universal y la otra de la historia de Chile.

En algún minuto me junté con el Padre Rafael y le conté de lo que habíamos hecho y se enamoró de la línea del tiempo que hice. Este también era un anhelo que yo tenía, de hacer una línea del tiempo para Schönstatt y siempre lo pensé instalado acá.

¿Por qué en este auditorio en particular?

Acá es donde se hacen las jornadas. Acá es donde se entrega contenido acá es donde uno viene a aprender principalmente y de boca de los asesores, toda la historia de Schönstatt y del legado que nos dejó nuestro padre. Entonces qué mejor que dejar una línea de tiempo de toda la historia del Padre Kentenich

Noto que la parte superior tiende a ser más en blanco y negro y la parte inferior más a colores.

Es casualidad de las fotografías. La parte de arriba de la gráfica está más relacionada con la vida del padre y la historia del padre y la de abajo con una historia más universal.

Pero no es el nacimiento del Padre Kentenich lo que marca el inicio, si no que Karl Marx publica “El Capital”.

Lo que pasa es que la historia del padre se remonta un poco antes, porque el padre termina siendo una respuesta a lo que le tocó vivir. El padre, si bien nace físicamente en una fecha, el pasa a ser respuesta a cosas que habían nacido mucho antes que él, como es el comunismo.

¿Como elijes los hitos de la línea de tiempo universal? Por ejemplo, aquí aparece el hundimiento del Titanic también.

Fueron cosas que también iban pasando en el momento, para que la gente también se ubique en el tiempo. Es distinto hablarte del padre que le tocó vivir la noticia del hundimiento del Titanic, que quizás no le hizo ningún sentido, pero son hechos que fueron ocurriendo.

Aquí ya comienzan a aparecer más personajes, como José Engling y los otros congregantes.

Aquí empieza a crecer la familia del padre y además empieza a ser fundamental su historia. Aquí sí se empieza a notar que empieza a ser respuesta definitiva a lo que está viviendo, como lo fue la I Guerra Mundial, la II Guerra Mundial. Ahí si ya empieza a ser fundamental la influencia que el empieza a ejercer sobre los jóvenes y la familia.

¿Cómo te vinculas tú con la vida del padre en la medida que vas trabajando? ¿como te va afectando en la medida que realizas este trabajo?

A mí no me afecta en nada, todo lo contrario, me enriquece. Uno normalmente también tiende a decaerse, y decir “¡vaya! que difícil lo que me toca vivir”. Si tu mira lo que le tocó al padre, es nada en comparación. Aliviana la carga y también creo que es más fácil decir “yo también tengo que ser respuesta a los tiempos actuales”. Quizás no en la misma como le tocó al padre, pero sí asumir la misión que se me ha encomendado.

Aquí en la línea del tiempo termina la guerra, el padre tiene un movimiento más o menos forjado, pero sigue siendo jelatinoso, sigue en formación.

Ya se empiezan a formar, ya aparecen los sacerdotes que se ordenan en el movimiento y aparecen lo que en un comienzo eran pallotinos, porque no existía esta congregación, pero aparecen jóvenes que, atraídos por el carisma del padre, entran al sacerdocio.

Qué viene a ser un doble sacerdocio: pallotino y schonstattiano.

Claro. Además, aquí en este punto el instituto de las hermanas ya se había creado y ellas comienzan a salir a África y algunas que se vienen a Brasil, Argentina y Chile.

Aquí en la línea del tiempo vemos que está “Guernica” de Pablo Picasso, un momento muy duro para España, por la guerra civil española, perfectamente ilustrado con esta pintura.

Aquí ya se está gestando la segunda guerra mundial, ya Hitler aparece en 1933, entonces, ya el nacional socialismo, va haciendo de las suyas, hasta que finalmente estalla la guerra.

Esta zona de la línea del tiempo parece más conflictiva. Aparecen muchas más cosas que la marcaron y a la vez muy importante para el movimiento. Se corona a la Mater en el año 39 y el Padre Kentenich es enviado a Coblenza.

Aquí es como la etapa más impresionante del padre, de ver cómo pudo soportar los horrores del campo de concentración y especialmente sacar algo tan maravilloso: rescatar a personas que están en la desesperanza, darles la fuerza de la fe. ¡Es muy impresionante! Resistió todos los vejámenes del campo de concentración, pero además tuvo la fuerza de ayudar a otros que estaban en la desesperanza y los ayudó a salir adelante. Lo que se pretendía en esos lugares era dejar casi sin mente, sin la capacidad de ser personas. De dejarlos casi como basura y él fue capaz de levantar a muchos y seguir siendo persona, hombre, libre, dentro de la prisión. Esa es la parte que a mí personalmente más me toca.

¿Cómo traes esta enseñanza a lo concreto del día a día?

Con lo mucho que él nos enseñó de la santidad en la vida diaria, que con pequeñas cosas uno puede hacer mucho bien a las personas que nos rodean.

Aquí tenemos otro periodo complejo. Ya han finalizado las guerras, pero el trabajo continúa.

Es impresionante que después de haber estado en un campo de concentración durante tres años, no se va de vacaciones, no se va a descansar, vuelve a trabajar intensamente. Eso habla de la fortaleza que él tenía. Fortaleza interior, fortaleza física, aunque el físico no lo acompañaba mucho, porque tenía un pulmón. Vuelve y sigue trabajando arduamente

¿Cuándo crees que empieza a dar frutos reales el movimiento, en qué periodo de la historia?

Yo creo que desde el primer minuto. Cuando forma a los congregantes. Desde ese minuto. Algunos incluso fueron capaces de dar su vida, por esos principios que él les traspaso. Que es lo que nosotros debiéramos estar dispuestos a hacer.

Este momento también son super importantes para el padre, que son los 14 años que pasó relegado en Milwaukee. Todo lo que pudo dar, habiendo estado inclusive con la prohibición de decir que era el fundador de un movimiento. Tuvimos la gracia de estar en Milwaukee y ahí nos enteramos que toda la gente que conoció, no sabían que era el fundador del movimiento y cuando se va, la gente se preguntaba por qué nunca lo dijo. Hasta ese punto fue fiel a la Iglesia. Era lo más humano renunciar a ella en esas condiciones. Esa lealtad a toda prueba hacia la Iglesia, hacia Dios, hacia la María… Era impresionante. Cuánto entregó a todas las familias.

¿Cuanto tiempo te toma haer esta línea de tiempo completa? Diseñarla, plantear los hitos, la estructura…

El Padre Rafael ya lo tenía estructurado en un Excel, lo que tuvimos que hacer e hicimos en dos semanas, fue juntar las imágenes.

Venía la jornada nacional de la militancia y quisimos tenerlo como regalo para todos los militantes. Por eso lo hicimos tan rápido. Lo íbamos haciendo, se lo mandábamos al padre, él iba corrigiendo algunas cosas. Lo instalamos entre el jueves una parte y terminamos el viernes a las 5 de la mañana y la jornada partía a las 7 de la maña. Terminé, me fui a mi casa, me duché y me vine a la jornada.

Luego de rodear todo el salón, la línea termina con la muerte del Padre Kentenich. ¿Cómo crees que sigue esta línea?

Es la misión que él nos deja. Fue una vida llena de entrega, de darse por quienes le fueron confiado y eso es lo que nos queda. Somos jefes de la militancia y tenemos un grupo grande de matrimonios y hay mucha gente que uno debiera ayudar a llegar a la fe y no le llegamos ni a los zapatos de lo que él dio. Sí tenemos cierta responsabilidad con quienes nos han sido confiados.

¿Cómo debiera continuar esta línea del tiempo? ¿Cómo lo ves a futuro?

Ojalá, llegando a la canonización del padre. Por otra parte, cuidando que la canonización del padre no sea una meta, si no que sea otro hito. La idea es que no sea reconocido por estar en un altar, si no por su misión, por su trayectoria. Por ejemplo, San Francisco, nadie lo conoce por estar en un altar, si no por todo lo que hizo. La meta es tener al padre reconocido como un santo, pero más que eso que sea proyectar la misión que nos está dejando.

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