Publicado el 20. Agosto 2017 In José Kentenich

Su paternidad, creadora de esperanza y de vida en libertad

P. Guillermo Carmona •

El Padre Kentenich es para nuestra Familia de Schoenstatt, una de sus realidades más centrales -un “punto de contacto” decimos- junto con la Mater y el Santuario. Él es también un ejemplo de la “Alianza que transforma”. Su historia de vida podría haberlo transformado en una persona amargada, rencorosa y vengativa; podría haber acabado deprimido y atormentado, como tantos prisioneros de los campos de concentración; y hasta renegado incluso de la Iglesia, como quienes sufrieron la injusticia y el autoritarismo de algunos de sus jefes…

¿Qué le permitió hacer de tantas dificultades verdaderas oportunidades? Cuando no había él cumplido aún nueve años, experimentó conscientemente que María lo tomaba bajo su cuidado y lo fue educando en una alianza de amor mutua. María hizo de él una persona de bien, de consejo, un “sacerdote ejemplar” (Juan Pablo II), fundador a quien hay que imitar (Papa Francisco), padre y profeta para muchos.

¿Por qué los invito a meditar hoy en su persona? Me motiva a ello que el próximo 20 de agosto se cumplirán 70 años de que un grupo de Hermanas de María, reunidas en el Santuario de Nueva Helvecia, sellaron por primera vez una “alianza” de hijas con el Padre y él con ellas. También esta alianza hizo historia, transformó el corazón de esas Hermanas y lo sigue haciendo en aquellos schoenstattianos que le entregan a él su corazón, para que él se lo transfiera a María.

Muchos que llegaron a conocerlo experimentaron su paternidad, creadora de esperanza y de vida en libertad. En una carta que él escribió a uno de sus colaboradores más cercanos, le hablaba sobre el secreto de esa paternidad:

“Déjame contarte sobre la gestación de Schoenstatt. Luego de haber abierto los corazones y de crear un cierto clima espiritual a través de las conferencias, mi tarea principal consistió en estar a disposición de la gente día y noche. Había que ayudar a muchos en la solución de sus problemas psico-espirituales, apoyarlos en sus búsquedas y la superación de complejos. Esta labor yo la defino como paternidad y maternidad creadoras, que no sólo cultiva una distancia respetuosa, sino también una cercanía animada por el amor, siempre dispuesta a entregar todo por aquellos nos han sido confiados; que sacrifica por ellos no sólo la tranquilidad del sueño, sino también que consume hasta las últimas fuerzas en su atención pastoral. Como lo enseña Jesús: nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos” (de una carta al P. Alex Menningen).

Queridos hermanos, el próximo 15 de septiembre comenzaremos el “año del Padre”. Desde ese día hasta el 15 de septiembre del 2018, 50° aniversario de su partida, podremos adentrarnos aún más en su persona y su carisma. Por eso los invito a que este 15 de septiembre nos reunamos en nuestros Santuarios y ermitas para iniciar un año que no quiere ser sólo una memoria, sino un estímulo para asumir su carisma y llevarlo al mundo y la Iglesia: “Schoenstatt en salida”.

La frase escrita en la alfombra que recuerda el lugar de su muerte, “Hacia el Padre va el camino”, es el indicativo de esta peregrinación, mientras vamos confesando: “Padre, vamos contigo, nuestro corazón en tu corazón, nuestro pensamiento en tu pensamiento, nuestra mano en tu mano”.

Bendecido día de la Alianza para cada uno y que la Mater nos siga transformando en el amor.

P. Guillermo Carmona

Director nacional de Schoenstatt Argentina

 

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