Publicado el 4. septiembre 2017 In Dilexit ecclesiam

“He aceptado esta tarea por el Dilexit Ecclesiam del Padre” – Entrevista al Padre Alexandre Awi

SCHOENSTATTIANOS AL SERVICIO DE LA IGLESIA: P. Alexandre Awi,  nuevo secretario del Dicasterio para los Laicos, La Familia y La Vida •

El pasado 1 de septiembre, Alexandre Awi, Padre de Schoenstatt de Brasil y hasta el mes de mayo director nacional del Movimiento de este país, asumió oficialmente su tarea como secretario del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida. Antes de empezar sus nuevas labores y después de haber vivido ya algunos meses en la casa de los Padres de Schoenstatt en Trastévere, Roma, donde concluyó su tesis doctoral y estudió italiano, peregrinó a Schoenstatt, donde tuvimos oportunidad de entrevistarlo.

La fecha de inicio de su secretariado coincide providencialmente con el aniversario de la publicación de la versión alemana de su libro: “Ella es mi mamá”, sobre la relación del Papa Francisco con María. Aprovechó el momento para agradecer al P. Egon Zillekens, que hizo posible la traducción del libro al alemán mediante una iniciativa de recaudación de fondos, y a María Fischer, por hacer la traducción y conseguir la publicación en Editorial Benno. En la entrevista que concedió el 29 de agosto a la redacción de schoenstatt.org, habló, entre otras cosas, de sus nuevas tareas, del Sínodo de la Juventud que se está preparando con la más grande encuesta en la historia de la Iglesia y del desafío del Dilexit Ecclesiam en este momento histórico de Schoenstatt y de la Iglesia.

El lugar donde se realizó la entrevista fue significativo: la sala en la Casa Marienau donde el P. Kentenich acostumbraba recibir a sus huéspedes. En ese lugar, al recibir a la Peregrina que le enviaba don João Pozzobon, habló sobre la “nueva pastoral” que buscamos y que podemos encontrar en lo que realizó don João. Ahí también hubo muchos intercambios sobre la Iglesia postconciliar y sobre el aporte de Schoenstatt al salir de ese tiempo de defenderse, de perfilarse, de garantizar su integralidad, y orientarse hacia el Dilexit Ecclesiam y el servicio a la Iglesia. El 14 de septiembre de 1968, después de cenar, el P. Kentenich salió de aquí hacia el Monte Schoenstatt y, en la mañana del 15 de septiembre, a su última Misa en vida, cuando fue llamado hacia el Padre.

1 – ¿P. Alexandre, de qué se trata concretamente este nuevo dicasterio y las tareas que asume dentro del mismo?

Agradezco la oportunidad de contar a la familia de Schoenstatt sobre este nuevo trabajo, del que no sé mucho todavía, ya que estoy empezando y tengo que aprender. El dicasterio es nuevo también, aunque es la conjunción de varios dicasterios, y por lo tanto ya había un trabajo de servicio de la Santa Sede a los laicos, a la familia y a la vida, pero ahora están unidos en un solo dicasterio.

Tengo la tarea de ser el secretario de este dicasterio, es decir, está el cardenal presidente, y después viene un secretario que, según el nuevo estatuto, según las reformas de la curia, puede llegar a ser un laico. En esta primera etapa quizá el Papa o el cardenal prefirieron que fuera un sacerdote, pero puede ser que el próximo sea un laico y eso me parece muy interesante. Después, cada una de las tres secciones, laicos, familia y vida, tiene un subsecretario, que no está nombrado todavía, pero probablemente los tres serán laicos.

Mi tarea es ayudar en la coordinación de todas estas áreas, que puedan colaborar entre ellas y que podamos acompañar todo este proceso. En realidad, hay muchos temas que tienen que ver con este dicasterio, comenzando por el tema de los laicos. Cuando se llamaba Pontificio Consejo para los Laicos, hubo unas cuatro secciones principales, incluyendo el trabajo con juventud, la Jornada Mundial de la Juventud, el trabajo con los movimientos y nuevas comunidades, así como las asociaciones laicales, que reciben ahí su aprobación, son acompañadas, y en caso necesario son estudiadas. Ahí están todos los movimientos, incluso el tema del deporte está en ese dicasterio de los laicos.

Después viene la sección de las familias. Como sabemos, todos los temas que atañen a la familia, como las Jornadas Mundiales de la Familia y el Encuentro Mundial de Familias son organizados por ese dicasterio. Ahí está la preocupación por el tema de la familia y el apostolado de la Iglesia.

El dicasterio en general está al servicio de las diócesis, así que los obispos, en sus visitas “ad limina” (a Roma), pasan por los dicasterios, traen sus preguntas, sus temas, sus preocupaciones y el dicasterio los escucha también. O sea, hay un constante contacto con las diócesis y con las conferencias episcopales.

Después viene el tema de la vida, que es la protección de la vida desde la concepción hasta la muerte natural, pero desde un punto de vista pastoral, ya que existe una Pontificia Academia de la Vida, que está asociada al dicasterio, pero que no depende de él, y que se preocupa de la parte más académica del diálogo con los académicos, los científicos y otros interlocutores. El tema de la pastoral respecto a la vida va a estar vinculado a ese dicasterio y eso es totalmente nuevo, no existía antes.  Entonces, como ven, es un espectro muy amplio de tareas, y vamos a ver cómo uno puede acompañarlo. Me parece que mi tarea es ayudar al cardenal y a los subsecretarios, ser un poco como un puente y ayudar en todos los ámbitos en aquello que yo pueda.

 

2: “Joven, Francisco quiere escucharte” – con este lema los jóvenes de todo el mundo, no solo los católicos, están invitados a participar en una encuesta en preparación al próximo sínodo en octubre de 2018, cuyo tema será: “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”. ¿Qué papel tiene la participación de los jóvenes?

La participación en el sínodo es un deseo muy grande del Santo Padre. Yo estuve participando por Schoenstatt, representándolo, antes de ser nombrado secretario. Participé con una joven de Austria, fuimos los representantes: el adulto y el joven. Todos los movimientos y las conferencias episcopales tenían la posibilidad de enviar a un representante.

De hecho, a la conferencia de Brasil acudió un participante de la Juventud de Schoenstatt, representando a los jóvenes de Brasil, así que había tres schoenstattianos en ese encuentro. En la noche tuvimos un encuentro con el Papa en Santa María la Mayor, donde habló muy específicamente del deseo de que todos participen en la encuesta y remarcó que la Iglesia quiere escuchar a los jóvenes.

La idea es justamente hacer que la mayor cantidad de gente participe y no solo gente de la Iglesia, sino que va a ser muy interesante escuchar lo que los jóvenes de fuera de la Iglesia tienen que decir. Seguramente va a llegar de todo, pero me imagino que después, en la secretaría del sínodo, se organizarán las respuestas y va a ser importante escuchar a los jóvenes. Creo que vale la pena porque es una encuesta abierta, en la que todos pueden decir lo que quieran, y seguramente de ahí van a salir inquietudes que la Iglesia tiene que responder.

Creo que ese es el gran valor de esta encuesta y agradezco al equipo de Schoenstatt.org que puedan hacerse eco de esa iniciativa y difundan la encuesta, que está abierta para todos. Es cuestión de que sepan que existe este canal y cuanto más se sepa, más se podrá participar y más retroalimentación van a recibir también los que están organizando el sínodo. Por ejemplo, ahora en septiembre hay un nuevo encuentro de preparación del sínodo.

No estoy directamente involucrado en eso, porque apenas el 1 de septiembre empezaré con mi tarea y todo es muy nuevo para mí todavía. Lo que sí sé es que habrá participación de la sección de jóvenes de nuestro dicasterio y que el chico de la Juventud Masculina de Brasil ha sido invitado nuevamente a participar. Aunque ahora, para este encuentro, solo vendrán algunos de los 300 que participaron allá, el joven brasileño va a venir a Roma, invitado por la Secretaría del Sínodo. Y es una gracia tener a un schoenstattiano ahí dando su aporte.

¿Es verdad que es la primera vez que un Sínodo de Obispos trata el tema de la juventud?

Es verdad, es la primera vez. El tema de la familia ya había sido tratado en los años ochenta y de ahí salió Familiaris Consortio, en el tiempo del Papa Juan Pablo II, pero de la juventud es la primera vez. Así que me parece que es algo novedoso. Ha sido un deseo del Papa y me alegra mucho que se hable de eso, porque es fundamental para la vida de la Iglesia escuchar a los jóvenes, contestar sus preguntas y acompañarlos en su proceso de crecimiento, de discernimiento vocacional, personal y de su compromiso con la Iglesia. Eso es muy importante.

Nosotros nos dábamos cuenta de que muchos de los jóvenes de Schoenstatt, incluso otros coordinadores o encargados no sabían ni del sínodo ni de la encuesta. ¿Qué podemos hacer para llegar aún a más personas con esto, en particular dentro de nuestro movimiento?

Yo diría primero que el camino ha sido vía conferencias episcopales. Precisamente en el encuentro en abril nos dimos cuenta de que algunas conferencias estaban muy avanzadas y otras muy poco, sobre todo las del hemisferio sur, ya que el inicio de la encuesta y de las consultas fue justo en la temporada de vacaciones. Por eso no pudieron participar, no supieron mucho. Ahora ya lo están haciendo, pero creo que a estas alturas incluso las consultas a las conferencias episcopales y a los movimientos ya concluyeron y habría que participar más a través de esta encuesta general que está en el sitio web.

Por eso escribí para llamar la atención de los asesores y de los jóvenes de que debían participar. No lo hice como iniciativa personal ni como secretario, ya que todavía no lo era, ni lo sabía, sino como representante de Schoenstatt en ese encuentro. Sé que hay gente tratando de hacerlo, pero también sabemos que estos caminos en la Iglesia no siempre son fáciles de encontrar, como se dice, es el camino de las piedras, por donde hay que ir. Los obispos, por lo menos en Brasil, han recomendado que se haga todo mediante las diócesis, y algunos habrán participado en las diócesis, en los encuentros, pero otros no. Eso debe cambiar. Quizás en algunos países sea posible presentar un aporte directamente al Movimiento, por lo que habría que informarse en cada país cómo está funcionando la encuesta.

Aunque ya es un poco tarde, lo que se puede hacer es tratar de informarse si el Movimiento, si los jóvenes de Schoenstatt de tal país quieren entregar todavía un aporte a la conferencia episcopal, sí es tiempo todavía. Si no lo es, por lo menos enviar o hacer lo que se pueda a través de la página web.

La encuesta en la página web sigue abierta y creo que va a seguir abierta hasta fines de noviembre. Hay que aprovechar ese tiempo.

3: El 17 de agosto se cumplieron 10 años de la aprobación del documento de Aparecida. Un artículo en Radio Vaticano titulaba ese día: “Lo que Bergoglio llevó de Aparecida a Roma”. Desde su perspectiva de colaborador cercano del Cardenal Bergoglio en la redacción del documento de Aparecida, ¿qué es lo que Francisco llevó de Aparecida a Roma?

No leí el artículo, así que no sé si vamos a coincidir, pero creo que él llevó mucho más de lo que uno piensa. De hecho, en el libro que escribí sobre él y su relación con la Virgen, hablo de ese tema y digo que el Papa de alguna manera fue forjado en Aparecida, como lo expresó Monseñor Fernández en un artículo sobre ese tema.

Creo que muchas de las inquietudes de Aparecida coincidieron con las inquietudes del Papa y él, por estar en la comisión de redacción, ayudó a que eso pudiera tener una presencia en Aparecida. El espíritu misionero, el valor de la piedad popular, el espíritu mariano, la preocupación por los pobres, que sigamos haciendo una opción por los pobres, desde el espíritu de discípulos y misioneros y no desde ideologías, porque eso para él es muy importante.

Sobre todo, este impulso que en Latinoamérica se ha llamado La Misión Continental, o sea una Iglesia en un estado permanente de misión, eso es lo que él quiere que la Iglesia universal viva, esa actitud misionera. Del anuncio en primer lugar, más que la preocupación por los detalles doctrinales. Una Iglesia en primer lugar abierta a acoger a las diferentes realidades que se encuentran dentro y fuera de ella. Una Iglesia comprometida con la transformación social. Me parece que todo eso ya está muy fuerte en Aparecida. Sé que, para el mundo, a lo mejor para los que no son latinoamericanos, para la Iglesia fuera de Latinoamérica, quizás antes de Francisco, poco se había escuchado hablar de Aparecida, pero la Iglesia de Latinoamérica tiene una larga tradición de cinco conferencias episcopales que han marcado el camino de la Iglesia muy fuertemente a lo largo de los últimos 60, 70 años ya. Creo que Francisco ha sido de alguna manera portavoz de esta voz de América Latina para el mundo.

Una cosa que me ha tocado estudiar un poco ahora, por lo de mi tesis doctoral, es el rol de la Iglesia latinoamericana en la Iglesia universal. Hay autores que el Papa admira mucho, como Alberto Methol Ferré, un uruguayo, que ha hablado mucho de la geopolítica eclesial, no en el sentido de politiquería, sino en cómo Dios, en distintos momentos de la historia, ha elegido a pueblos e Iglesias particulares que han tenido la oportunidad de influir en la Iglesia universal. El ejemplo que daba Methol Ferré es justamente el del Vaticano II, la presencia de la Iglesia europea, especialmente los alemanes y los franceses, que durante décadas han dado un aporte muy fuerte. Un poco proféticamente, antes de morir, Methol Ferré alcanzó a hablar sobre la elección de Benedicto. Le preguntaron si ya era el momento de que la Iglesia latinoamericana, de la cual él venía, porque trabajó también en el CELAM y otras instituciones, si era el momento de que hubiese un Papa latinoamericano y él dijo que no, él estaba por Benedicto y creía que el Cardenal Ratzinger era la persona correcta para ese momento, pero decía: “quizás el próximo”.

Y bueno, él era un amigo personal de Bergoglio y no creo, no sé si alguna vez pensó en Bergoglio. Lo visitaba muchas veces allá en Buenos Aires, pero son los caminos de Dios de que realmente este Papa, y en la entrevista me lo ha dicho así: ‘¿sabías que Methol-Ferré ya había dicho eso y qué se yo?’ y yo le dije: “sí, sí, lo supe”. Pero realmente es curioso, creo que ahora ha llegado un cierto momento de madurez de la Iglesia latinoamericana para hacer ese aporte y creo que Aparecida es parte de esta madurez a la que ha llegado también la Iglesia en Latinoamérica y el Papa es portador, de alguna manera, de este mensaje para la Iglesia universal.

Y el Padre Alexandre, ¿qué lleva a Roma de Latinoamérica, y de Aparecida?

En primer lugar, llevo la experiencia en Schoenstatt, porque toda mi formación y mi trabajo ha sido a partir del Movimiento, coordinando el trabajo de la central de asesores, trabajando con juventud. Dentro de mi tarea estoy consciente de que hay muchas cosas que no sé, no soy especialista. Por ejemplo, precisamente en los temas de las familias y de los laicos, no soy especialista. Lo poco que conozco de juventud y de movimientos es por la experiencia que hemos tenido, así como el rol que he tenido un poco de coordinar un trabajo.

Quizás esas cosas me puedan servir desde Schoenstatt, desde el tercer fin de Schoenstatt, de alguna manera esa experiencia federativa que sí he tenido fuerte en la familia y con mucha alegría en el trabajo conjunto con los demás asesores de la central de asesores, eso me ha dado mucha alegría. Eso, de alguna manera, espero poder llevar a Roma como experiencia vital y también de comprensión del valor de los Movimientos, del valor de estas iniciativas del Espíritu Santo dentro de la Iglesia y todo el aporte de la juventud. Un poco de esto lo conozco y otras cosas tengo que aprender y seguramente voy a aprender mucho, tengo que escuchar mucho, seguramente dejarme complementar mucho.

Respecto a Aparecida, ese mismo espíritu, no puedo negar que pienso de forma muy parecida, he sido formado en la misma escuela, participé en la Conferencia de Aparecida: yo era un cura joven, tenía sólo 6 años de cura o menos. Del 2001 al 2007, sí, apenas iba a cumplir 6 años de cura. He crecido, he tomado clases, pero en una Iglesia que ya ha bebido un poco de esta fuente de Aparecida. Ese espíritu misionero ha sido muy fuerte en la juventud también, que yo he acompañado con las misiones y en todo el trabajo del Movimiento en Brasil, un Movimiento netamente misionero, con la Campaña de la Virgen Peregrina, el Rosario de los Hombres, que son iniciativas muy amplias de una Iglesia en salida. Esa Iglesia en salida es la que quisiéramos también, de alguna manera, aportar para que siga y en un campo tan propio para eso como son los laicos, que tienen una misión muy directa en el mundo como los jóvenes, las familias misioneras, una Iglesia abierta a todas estas realidades. En fin, ojalá podamos seguir llevando este espíritu a la Iglesia universal.

La Virgen de Aparecida

5 – ¿Cómo podemos y debemos vivir hoy, como Schoenstatt del segundo siglo de su existencia, el Dilexit Ecclesiam tan importante para el Padre Kentenich? ¿Cómo mostramos con hechos, con gestos concretos, que realmente amamos a la Iglesia?

Puedo decir como testimonio personal que solamente he aceptado esta tarea por el Dilexit Ecclesiam del Padre. Por eso es realmente bonito estar acá, y también estuve en la tumba del Padre, que para mí es un lugar predilecto en Schoenstatt. Creo que nuestra misión como familia es llevar su carisma a la Iglesia. Eso se da en ese contacto con la Iglesia concreta en las diócesis, en las parroquias, en la Iglesia universal. Uno ha hablado siempre de eso, a cada uno le toca en su ámbito, en su momento. A mí me toca ahora y después espero un día volver a la base, volver al Movimiento. A otros les tocará en otro momento hacerlo y cada uno tendrá que preguntarse: ¿En dónde me necesita la Iglesia? Desde el trabajo en mi parroquia o desde mi trabajo en el Movimiento, que siempre es un servicio a la Iglesia también, pero desde el carisma del Padre, que significa estar también dispuesto al sacrifico, dispuesto a las incomprensiones. Obviamente, el Padre siempre muy fiel a los Papas, a la Iglesia en general, y trató de que Schoenstatt hiciera un aporte concreto a la Iglesia postconciliar.

Creo que tenemos una misión en Schoenstatt: seguir respondiendo a la Iglesia postconcilio, respondiendo al Papa actual y sus iniciativas, y viendo en eso la acción del Espíritu, o sea, un espíritu realmente eclesial que marque a todas las ramas, a todas las comunidades, las ligas, que marque las iniciativas apostólicas que tenemos en el Movimiento, que son de distintos tipos, pero siempre desde la Iglesia, tratando de responder a los impulsos del Papa.

Creo que el Congreso de Pentecostés (2015) respondió muy bien a eso diciendo que nuestra respuesta como Schoenstatt post-centenario es el “Schoenstatt en salida”. No estuve en el congreso, pero me siento muy identificado con sus resultados, y creo que desde el Congreso de Pentecostés tenemos las líneas a seguir, que hay que continuar desarrollándolas en varios aspectos, para que Schoenstatt hoy pueda realmente brindar su servicio y cumplir su misión para la Iglesia en tiempos del Papa Francisco.  Que cada uno, allí donde Dios lo llama, pueda dar esa respuesta. Nunca imaginé que la mía sería en ese lugar en Roma, pero si Dios lo pidió, trataré de hacer mi tarea lo mejor que pueda.

Dilexit Ecclesiam

6 – Estamos a un año del lanzamiento de su libro “Ella es mi mamá” en la versión alemana. ¿Qué es lo que nosotros, como Movimiento y más allá, debemos aprender del amor que le tiene Francisco a la Virgen?

Podría hablar horas… Es el tema también de la tesis doctoral que recién terminé de escribir y que todavía tengo que defender. El tema de la “Piedad popular mariana” es muy fuerte para el Papa Francisco y también para nosotros como Movimiento. Realmente tenemos que creer en la fuerza de la piedad popular mariana. Para mí, fue un hallazgo poder descubrir, a través de las dos entrevistas que le hice (una es la publicada en el libro y la otra es posterior), ese mundo interior que él tiene y ese vínculo fuerte con la Virgen que está mediado por el pueblo.

El P. Kentenich en los años treinta habló claramente de este movimiento popular y que tendríamos que descubrir, ya que era un complemento a todo el trabajo que hacíamos con las élites. Eso el Papa lo tiene muy claro: la importancia de que la Iglesia esté enraizada en el pueblo. Yo vengo de un país donde Schoenstatt se ha desarrollado especialmente en el medio popular y que ha dado respuestas muy interesantes desde el Espíritu Santo, y también desde Schoenstatt: la Campaña de la Virgen Peregrina, el Rosario de los Hombres son iniciativas populares. También tenemos los santuarios parroquiales de Schoenstatt, que son algo muy positivo en Brasil. Ahí tenemos una experiencia en la que Schoenstatt realmente ha echado raíces en el medio popular, con muy buenos frutos y frutos schoenstattianos auténticos como, por ejemplo, João Luiz Pozzobon. Entonces, uno se da cuenta que ahí hay una riqueza enorme que ojalá sigamos descubriendo, que tengamos orgullo de eso y que en ningún momento “bajemos nuestra bandera” mariana, nuestra experiencia mariana.

Nosotros somos un Movimiento que nació de una Alianza de Amor con la Virgen. Tenemos que seguir creyendo en la fuerza de esa Alianza y creyendo que ese camino, vía la Alianza de Amor con María, es realmente un instrumento de transformación para el mundo. Creo que el Papa también cree eso, que el vínculo a la Virgen es muy importante para una auténtica vivencia cristiana, y para la transformación de la sociedad, especialmente por la opción por los pobres. Hay una dimensión social en la devoción mariana.

Con el P. Egon M. Zillekens y el libro en alemán

P. Alexandre, como siempre al final de nuestras entrevistas, las famosas “siete preguntas”:

Un libro La Jornada Pedagógica de 1931, del Padre Kentenich
Una fecha 18 de octubre de 1914
Una frase El oído en el Corazón de Dios y la mano en el pulso del tiempo
Una imagen La imagen de la MTA
Un gesto La Alianza de Amor, el gesto más fuerte de Dios
Una pregunta al Padre Kentenich ¿Qué haría usted si estuviera ahora en el lugar que me toca a mí?
Un sueño Schoenstatt realmente en salida

En la Sala del Padre Kentenich en la Casa Marienau

Transcipción, redacción: Eduardo Shelley, Tita Andras, Claudia Echenique, María Fischer. Entrevistador: María Fischer

Página del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida:  http://www.laityfamilylife.va

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3 Responses

  1. Es ENORME el querido P. Alexandre!!!!!. Un verdadero privilegio para la Iglesia.

  2. Que el Espíritu Santo ilumine al padre Alexander,en esta gran tarea, en bien de todos!!!

  3. Desde esquipulas Guatemala felicitamos al padre Alexander en su nuevo trabajo al servicio de la iglesia
    Me gustó mucho cuando el decia que en donde estamos en los ámbitos eclesiales donde estamos ser transmisores del carisma del padre fundador
    Creo que estamos siendo protagonistas de un momento de iglesia y de sociedad muy marcado por una corriente mecanisista hacia dentro de la iglesia vemos grupos y comunidades sin vínculos divididas familias sin alma…movimientos cerradosociales en sí mismo sacerdotes y obispos Muchas veces incapaces de cercanía humana familias desintrgradas y fruto de eso jóvenes con adicciones con problemas de vacíos existenciales con una falta de identidad
    A la luz de todo eso el carisma del padre su alianza solidaria su pedagogía de vínculos puede ser un gran aporte a nuestros ambientes eclesiales y sociales donde trabajamos
    El próximo año del padre que estamos a punto de iniciar será un gran momento de gracia para profundizar más en su persona y su carisma para este nuevo siglo de vida de shoenstatt y poder así comunicarlo a mucha gente a nuestro alrededor
    Desde esquipulas en alianza con la mater
    P.Mike

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