Publicado el 16. Julio 2017 In Iglesia - Francisco - Movimientos

La intención de oración del Papa Francisco es por los que están lejos de Dios

Sarah-Leah Pimentel, Sudáfrica•

Todos los meses, el Papa Francisco comparte sus intenciones de oración a través de la iniciativa The Pope Video.
La intención del Santo Padre para julio es por las personas que están “alejadas de la fe cristiana”. El Papa Francisco comienza instándonos a “nunca olvidar que nuestra alegría es Jesucristo”. En su sabiduría y una vida de ministerio, Francisco reconoce que “Cuando un cristiano se pone triste… se ha alejado de Jesús”.

Es precisamente en este punto en el que cada uno de nosotros, como comunidad de los creyentes, está llamado a actuar. El llamado es a “no dejarlos solos, sino ofrecerles la esperanza cristiana” compartiendo nuestra alegría y libertad.
En julio se nos pide que oremos por nuestros hermanos y hermanas “que se han alejado de la fe” y que a través de “nuestra oración y testimonio evangélico, puedan redescubrir la belleza de la vida cristiana”.

Una oración por cada uno de nosotros

Seamos claros. Esta no es la oración del “buen hijo” que se quedó en casa para que los hijos e hijas “pródigos” malgastaran su herencia. Es una oración por cada uno de nosotros.

En algún momento de nuestro viaje cristiano, nos hemos desviado del corazón de lo que significa ser un seguidor de Cristo. Hemos perdido nuestra alegría, hemos perdido nuestra esperanza, hemos perdido el aprecio por la “belleza de la vida cristiana”.
La única razón por la que ustedes y yo seguimos siendo fieles a Cristo y a su Iglesia, es porque hubo  personas en nuestro camino que no nos dejaron solos. Incluso cuando nos desviamos, hubo verdaderos testigos del Evangelio que nos dieron espacio para expresar nuestras dudas, libertad para decidirse de nuevo por Dios y nuestra relación con Él para redescubrir la alegría y la esperanza.
En mi caso, había una iglesia perteneciente a los jesuitas abierta durante el día. Confundida por mis estudios filosóficos que me decían que no había Dios, fui a esa iglesia a pensar, a leer, a enojarme con Dios, a esperar que rompiera el gran silencio, que se había convertido en un muro en mi relación con Él.
Había gente en el santuario que se aseguró de yo no permaneciera lejos demasiado tiempo, y me desafió a continuar con mis actividades de Schoenstatt, incluso cuando sentí que Dios ya no estaba allí. Con el tiempo, y con las oraciones de muchos, mi corazón volvió a casa.
Si hay personas que se distancian de una relación con Dios y han permanecido distantes, creo firmemente que es porque no encontraron el espacio y la amistad que yo encontré. Tal vez se encontraron con el juicio, el miedo, la decepción, el fanatismo o la falta de amor. No se alejaron de Dios. Se alejaron de las personas que no mostraban ninguna de las cualidades de Cristo.

Algunas de las personas que han sido parte de mi viaje de fe, así como mi grupo de la Liga de Mujeres Jóvenes

El rostro de Cristo para ti

Por lo tanto, este mes, oremos por los que han dejado la iglesia, los que se reunirán con testigos del Evangelio que compartirán su alegría, misericordia y esperanza. Oramos también en acción de gracias por aquellos que nos llevaron de regreso cuando estábamos sufriendo y dudando. Y oramos por nosotros mismos, para que seamos puertas abiertas de misericordia para los que dudan y sufren.
Tomamos las palabras de Hna. Helen Prejean, que trabaja con prisioneros en los Estados Unidos: “Señor, déjame ser el rostro de Cristo para los demás”.

La Iglesia donde “encontré” a Dios en un momento en que esencialmente había dejado de creer. Es una iglesia interior de la ciudad que está abierta todo el día para las personas que sólo quieren pasar.

Original: Inglés, 12.07.17; Traducción: Carmen M. Rogers, Santiago Chile/ce

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