Publicado el 18. noviembre 2017 In Proyectos

Impresiones del Congreso de la Comunidad Internacional de Empresarios y Ejecutivos Schoenstattianos – CIEES

PERU, Carlos Barrio •

Los días 3 y 4 de noviembre tuvo lugar en Lima, Perú, el cuarto Congreso de la Comunidad  Internacional de Empresarios y Ejecutivos Schoenstattianos (CIEES). Fue un excelente evento con mucha participación de los distintos países y una muy esmerada preparación de la CIEES del Perú, lo cual se notó en todos los detalles organizativos. ¡Felicitaciones por la organización y la calidez de todos los peruanos!

El deseo de compartir

Los organizadores tuvieron en cuenta, en gran medida, las observaciones que se hicieron al congreso de la CIEES de Monterrey, México, en el sentido de corregir que en dicho encuentro no hubo demasiadas oportunidades para compartir con otros participantes la compartida de ideas y vivencias.

En el Perú, en cambio, se tuvo en cuenta este aspecto, pero a mi entender la agenda establecida fue muy apretada, al pretender abarcar demasiados temas en el escaso plazo de dos días de duración del congreso.

Para ganar tiempo se suprimieron todos los coffee breaks, con lo que cada jornada se hizo un poco extensa, sin haberse contemplado un plazo para compartir con otros lo que iba sucediendo.

La dignificación del trabajador y la lucha contra la pobreza.

Personalmente me impactaron mucho los testimonios de Javier Calvo Pérez, al presentar la empresa peruana de guardias de seguridad “Liderman” que él mismo fundara y el de Fernando Tamayo, co-fundador de la empresa de agua mineral “Yaqua”.

Ambos testimonios -de dos personas no schoenstattianas- mostraron tener una fuerte sensibilidad con lo que creo podríamos llamar algunas de las más significativas corrientes de vida que nos atraviesan hoy en día en Latinoamérica, como son la dignificación del trabajador y la lucha contra la pobreza.

Ambos temas atraviesan la realidad de nuestro continente y me pareció un gran acierto que estuvieran presentes en la agenda del Perú, teniendo en cuenta que 7 de cada 10 hogares de América Latina no logran mínimos simultáneos de inclusión social y laboral en América Latina, según la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe de las Naciones Unidas).

Javier Calvo nos mostró como. a través de la escucha y dignificación de los guardias de seguridad -tan menospreciados socialmente en muchas partes- se puede generar un gran compromiso de ellos y producir al mismo tiempo una enorme valorización económica y prestigio de la empresa.

Como diría nuestro Padre Fundador, estas corrientes de vida nos llaman a caminar hacia la “des proletarización de los trabajadores”, es decir, de quienes realizan las actividades laborales más básicas en las organizaciones empresariales, a través de su dignificación.

La idea de Enrique Shaw

Esta misma idea la alentaba ya en el año 1961 el argentino Enrique Shaw -primer dirigente de empresa postulado para su santificación en la Iglesia- cuando poco tiempo antes de su fallecimiento, al dirigirse a los operarios de la fábrica Rigolleau en donde trabajaba, les decía que siempre los había considerado no como ¡“ejecutores” de las tareas sino como “ejecutivos” de la empresa!

Javier Calvo nos testimonió en el Congreso CIEES del Perú que ese camino es posible sin menoscabar la rentabilidad de la empresa, sino todo lo contrario y que sin duda, es una corriente de vida que debemos ir gestando como fieles discípulos de José Kentenich, teniendo “el oído en el corazón de Dios y la mano en el pulso del tiempo.”

Por su parte, el joven empresario peruano Fernando Tamayo, director general y co-fundador de “Yaqua”, expuso en el Congreso cómo fue gestando la empresa social “Yaqua” (agua en quechua), que se dedica a la venta de agua mineral, con la particularidad de que el 100 % de los dividendos que se obtienen de ella, están destinados a financiar proyectos de agua potable en las zonas más pobres del Perú.

Fernando me sorprendió al señalar que actualmente existen 8 millones de peruanos que no tienen agua potable. Esta realidad fue la que lo motivó a dedicarse al desarrollo de esta empresa social, encontrando apoyo en una importante embotelladora de agua del Perú.

Hubo muchas otras actividades destacadas en este cuarto Congreso de la CIEES que podrían mencionarse, pero que para no extenderme dejo para algún comentario posterior.

Vincular orgánicamente el capital al trabajo y la generación de riquezas a la dignificación del trabajador.

En el 2019 el Congreso de la CIEES se realizará en Paraguay. La presentación que hizo este país a través de Alberto Sallustro fue muy inspiradora y nos mostró la enorme energía creadora que tiene Schoenstatt en Paraguay.

Encuentro varios posibles desafíos para este congreso, que valdría la pena explorar.

Por un lado, sería recomendable ir dándole más lugar a las nuevas generaciones de ejecutivos y empresarios, los “millennials”, con las particularidades que ellos traen, por tener una mirada más fresca y renovada del mundo, el trabajo y la empresa.

Por otra parte, deberíamos plantearnos seriamente profundizar muchos aspectos de la pedagogía de nuestro Padre Fundador, para reflejarla en las empresas. Creo que nos está faltando ser más nosotros mismos, ir descubriendo y encarnando nuestro carisma kentenijiano en la vida empresaria. Para ello deberíamos meditar seriamente la forma de incorporar a la vida de la empresa y el trabajo temáticas tales como el organismo de vinculaciones, el ideal personal y empresarial, la encarnación valórica, y en definitiva la forma de construir una empresa que sea más orgánica, que se aleje del mecanicismo.

La Encíclica del Papa Francisco Laudato Sí es un llamado para que las empresas schoenstattianas tengan incorporado en su ADN un compromiso con la sustentabilidad en la forma de producir y brindar sus servicios.

Asimismo, sería muy valioso que en Paraguay podamos tener alguna experiencia concreta en una actividad social y/o de sustentabilidad ambiental empresaria, para vivenciar esta realidad y no sólo verla desde un marco teórico en un aula. Sería, sin duda, un paso audaz que creo estamos llamados a dar para ser fuegos vigorosos, en un mundo que parece no ver que es posible vincular orgánicamente el capital al trabajo y la generación de riquezas a la dignificación del trabajador.

Vislumbro que el Congreso de la CIEES de Paraguay en 2019 profundizará un modelo de empresario y ejecutivo que asuma las corrientes de vida que nos atraviesan y en el que vayamos construyendo el hombre nuevo en la nueva comunidad que nuestro Padre Fundador soñara.

Fotos: P. Marcelo Aravena

Dos días de muchos temas y trabajo intenso en Lima – CIEES 2017

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