Publicado el 18. Septiembre 2017 In Proyectos

Hora puente: un tiempo para encontrarnos

URUGUAY, Juan Andrés Nopitsch •

El sábado amaneció muy nublado y lluvioso en Montevideo, pero eso no fue impedimento para que los educadores decidieran “retirarse” durante toda una jornada. El punto de encuentro fue en Plaza Cuba y desde ahí viajaron a Nueva Helvecia, Departamento Colonia, donde está el Santuario de Schoenstatt, primera réplica del Santuario Original en Alemania, construido en 1943, en plena guerra mundial.

Si te interesa conocer la historia del Santuario hacé clik aquí.

Estos espacios para educadores están pensados desde la pastoral como un momento ideal para detenerse, para “bajar la pelota” y tienen como objetivo poder pensar en uno mismo, en su relación con los demás y en su relación con Dios. “Este año la temática de los dos retiros tenía que ver con el encuentro” nos explica Florencia Ortigoza, coordinadora de la Pastoral. “El primero, a principio de año, fue en la casa Schoenstatt de Carrasco, donde se trabajó el encuentro desde la óptica transformadora del mismo”. Florencia nos comenta que, en cierta manera, todos somos agentes de cambio mediante los encuentros. “Todos cambiamos gracias a alguien y siempre alguien cambia gracias a nosotros.“

Mientras que el segundo retiro tuvo el objetivo de reencontrarse con uno mismo y de esa manera reafirmar o redescubrir la misión personal que cada uno tiene para regalar.

“Estuvo muy bueno, nos acompañó el Padre Pablo Pol”, Padre de Schoenstatt asesor del Movimiento en Montevideo. “Él guió el retiro. Todos quedaron muy agradecidos por lo vivido y rescataban que hace muy bien poder tomarse un tiempo para reencontrarse con uno mismo, es algo que normalmente no lo hacemos”.

Mi vida es un cofre de luz

Uno de los momentos más fuertes fue la instancia personal donde cada uno construía su cofre. “Nuestra vida es un pequeño cofre donde guardamos cosas; cada pared del cofre está compuesta por nuestra propia historia, nuestro pasado, los proyectos que tenemos, los miedos, momentos de dolor y por personas que lo van llenando de vivencias. Estaba pensado como una dinámica de 10 minutos y terminó durando casi una hora. Era imposible cortar el momento, se generó un ambiente muy profundo”, relatan.

Al final del retiro cada uno recibió su cofre pero adentro se encontró con una luz, como símbolo de que todo eso que tenemos es una luz para los demás. “Esta es mi vida y es un fuego que va a encender a otro fuego. Una luz que va a iluminar a otros”.

De esta manera, se fue profundizando, mediante los retiros, una de las claves que tiene el Centro Educativo Providencia: el encuentro transformador.

 

Foto: Maria Fischer, 2017

Foto de cabecera: Johana Goodacre, 2017

Centro Educativo Providencia, Uruguay: educar para la vida

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