Publicado el 9. Abril 2017 In Proyectos

Todo comenzó con una ermita y catequesis para los niños del barrio

URUGUAY, Matías Cerviño •

La historia del Centro Educativo Providencia está profundamente traspasada por aquella frase del P. Kentenich: “Cuántas veces lo pequeño e insignificante ha sido el origen de algo grande, lo más grande”. Hace poco más de 20 años, un grupo de misioneras de la Campaña de la Virgen Peregrina conoció lo que estaba haciendo Lucía, una exalumna del colegio MTA (colegio de las Hermanas de María en Nueva Helvecia, Uruguay) que hace algunos años se había mudado al Cerro, un histórico barrio obrero en la ciudad de Montevideo. Lucía había construido en su casa una ermita para la Virgen y había comenzado un espacio de catequesis para los niños del barrio.

En 1994, por invitación de las misioneras, se acercaron a participar voluntarias de la rama Familiar de Montevideo, que interpretaron la invitación y la ermita como un signo de Dios que los invitaba a comprometerse con el lugar y con las personas del barrio. Es así que decidieron sumarse a la iniciativa de Lucía y trabajar junto a  otros vecinos del barrio construyendo un espacio socio-educativo para los niños de la zona. En un principio realizaban un espacio de catequesis y poco a poco incorporaron un espacio educativo en el que los niños podían hacer los deberes y se brindaba una merienda diaria.

Ermita

Hay pasos que requieren los pasos siguientes… y los siguientes

Dos años después, el Movimiento de Schoenstatt en Montevideo fundaba la Asociación Civil Providencia, con el propósito de acompañar y sostener el trabajo que de a poco había ido creciendo. En 1999 se compra el terreno actual y al año siguiente comienza la primera etapa de construcción del Club de Niños. Con esta nueva construcción se logra brindar una propuesta educativa a los chiquilines de lunes a viernes, en el horario de la tarde. Los primeros egresados del Club de Niños comienzan a ayudar a los voluntarios y se trabaja en apoyo escolar y recreación.

La demanda del Club de Niños y la cantidad de egresados que pasaban al espacio de adolescentes fue creciendo con los años y por eso en el 2004 se ampliaron las instalaciones del Club de Niños y en diciembre de 2004 se compró la casa ubicada frente al Centro Educativo para tener un lugar propio para los adolescentes. Así nace el Centro Juvenil.

El primer container

180 alumnos

Ante la situación de la enseñanza secundaria de Uruguay, que presenta importantes desafíos y convoca a toda la sociedad civil a brindar respuestas para mejorar la calidad educativa, particularmente en las zonas de mayor vulnerabilidad económica y social, pero sobre todo en conversación con las familias de los jóvenes de Providencia y las instituciones de la zona, se comienza a soñar, en el año 2012, con la construcción de un Liceo gratuito, de horario extendido. Es así que después de dos años de mucho trabajo, y gracias al apoyo de muchísimas personas, empresas e instituciones, en el año 2014, ingresa la primera generación de 60 alumnos al Liceo Providencia – Papa Francisco. Este año, 2016, ingresó la tercera generación, con la que se completan los 3 años de ciclo básico y se llega a los 180 alumnos que tiene capacidad de atender hoy el Liceo.

Un lugar del compromiso

Como lo ha sido a lo largo de la historia, la vida de los niños y jóvenes, y de sus familias, nos sigue interpelando a salir a su encuentro. Providencia también quiere ser expresión de esa Iglesia en salida, misionera, que escucha y entiende que “Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo” (GS, 1). Desde esta convicción Providencia ha crecido a lo largo de su historia gracias a los voluntarios del Movimiento que se involucran y comprometen, entendiendo que este es un lugar escogido por la Mater para derramar sus gracias, un lugar de apostolado y de compromiso con el otro.

En este continuo diálogo con la comunidad y las familias que caracteriza la labor de Providencia, hoy surge una necesidad muy real de abrir un Centro de Atención a la Primera Infancia, y hace unos meses terminamos las obras para realizarlo. También nos desafía el hecho de acompañar a los jóvenes que egresan este año del Liceo, y a aquellos que van saliendo del Centro Juvenil durante el resto de su tránsito educativo como el ingreso al mundo laboral. Por eso este año comenzó a funcionar el proyecto de inserción laboral, que nos proyecta al futuro junto con los jóvenes que van egresando de Providencia.

Una concreción del carisma misionero y pedagógico de Schoenstatt

Así, lo que comenzó por la inquietud de Lucía, una vecina del barrio, varias misioneras de la Campaña del Rosario, voluntarias de los grupos de matrimonios, fue uniendo distintas vidas, historias, barrios de la ciudad, intereses y personas que forman parte de la historia de Providencia, que lo construyeron y lo sostienen hoy. Desde una pequeña ermita a la Mater, ella ha convocado a tantos para construir una gran obra, que hoy transforma diariamente la vida de cientos de personas. La Mater hizo de Providencia una concreción del carisma misionero y pedagógico de Schoenstatt, de una manera particular, original, que busca plasmar en Uruguay una forma de mirar la educación, de vincularse, de trabajar la espiritualidad.

Providencia

Centro Educativo Providencia, Uruguay: educar para la vida

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