Publicado el 21. Febrero 2016 In Casa Madre de Tuparenda, Obras de la misericordia, Proyectos

El largo camino hacia la “Casa Madre de Tupãrenda”

PARAGUAY, por Ana María Acha, presidenta de FundaProva (Fundación para la promoción de valores y la prevención de la violencia) •

Desde mis inicios como legisladora en el año 2003, hasta haber cumplido con el mandato en 2013 como Presidenta de la Comisión de DDHH de la Cámara de Senadores, sentí que debía priorizar una especial preocupación por los reclusos del país. Esto, porque jamás pude visualizar otro lugar donde se degrade más a un ser humano como en los penales de la República. ¡Los reclusos deberían estar solamente privados del derecho a la libertad, no tendrían por qué estar privados del derecho a la salud, a la educación, a la privacidad, a una vida digna!

Si recordáramos que muchos de ellos ingresan por el simple robo de un celular y salen perfeccionados en la delincuencia, nos daríamos cuenta de que el sistema penitenciario es una parte muy importante de la seguridad ciudadana. Las cárceles, en consecuencia, son verdaderas universidades de la delincuencia, a lo que se agrega una exasperante injusticia ya que podemos comprobar que en su gran mayoría, solo los pobres se encuentran allí alojados, los ricos son la excepción. En un Estado como el nuestro, en el que las instituciones no funcionan, obviamente tampoco existe la justicia, por lo tanto la mayoría de los privados de la libertad se encuentran durante años sin que su causa sea tramitada, sin que hayan sido llamados a una simple declaratoria, y claman a quien los quiera escuchar, que por favor alguien impulse su causa.

05. Algunas palabras

Ana María Acha, de la Federación de Familias  (segunda de izq.)

“Ana, ¿por qué te ocupas tanto de los delincuentes?”

En distintos ámbitos me decían algunos: “Ana ¿por qué te ocupas tanto de los delincuentes?”. Sentí más de una vez que para muchos la reclusión es más una venganza que una sanción para corregirlos y readaptarlos a la sociedad, tal como expresa nuestra Constitución. La misma sociedad que los marginó, que los empujó en muchos casos a la delincuencia, sin darles oportunidad de estudio ni de trabajo, es la que también luego los condena, sin posibilidad de que ese individuo pueda librarse del rótulo de “indeseado” por toda la comunidad. De ahí la gravísima responsabilidad del Estado al tomarlos a su cargo. Es el momento en el que debe agotar todos sus recursos para reinsertarlo, recuperarlo, a pesar de que sabemos que lamentablemente no es así.

Haciendo una comparación con el flagelo que hoy nos azota: el mosquito del dengue o del zica u otros, que se multiplica en los criaderos que tratamos de exterminar, pues bien, los “criaderos de delincuentes” son las cárceles.

12. La piedra fundamental

Una lucha contra molinos de viento

Así las cosas, al término del mandato parlamentario, nos encontramos con que realizamos muchísimos informes dejando constancia del estado de los penales, así como también quedaron documentadas varias llamadas de atención a las autoridades pertinentes y obviamente también acciones realizadas en favor de los reclusos – como la puesta en marcha de un sistema informático para que el preso pudiera ver su causa con solo acercarse a la pantalla de la computadora, que luego de dos años de trabajo duró cinco meses porque “alguien” lo destruyó – pero a la satisfacción de haber hecho lo correcto luchando contra molinos de viento, se unía la frustración de no haber logrado el gran objetivo final.

La iniciativa del P. Pedro Kühlcke

Cuando a fines del año 2014 el P. Pedro Kühlcke nos comentó en un retiro que se encontraba abocado a una pastoral penitenciaria, sobre todo para jóvenes en conflicto con la ley e invitaba a quienes quisieran a adherirse a este apostolado, me acerqué sin dudar para saber de qué se trataba, ofreciendo mi modesta colaboración.

Se inició una tarea cargada de adrenalina, que me generaba un doble sentimiento: esperanza e incredulidad. Esperanza porque se iniciaron reuniones con varias personas, muchas de ellas jóvenes, que si bien “rotaban”, se incorporaban de inmediato otras, y felizmente paso a paso, lentamente, iba tomando cuerpo la organización.

También esperanzada, porque según nos comentara el P. Pedro, la entonces ministra de justicia Sheyla Abed, se encontraba interesada en el proyecto, por lo que también compartía asiduamente nuestras reuniones su jefa de gabinete. Pero éste mismo factor me creaba incredulidad: la duda de si el gobierno realmente apoyaría este proyecto hasta su concreción final, ya que conociendo el modo de funcionamiento del Estado paraguayo, nada me hacía creer que esto llegaría a término tal como se estaba planeando.

Llegamos incluso a cerrar la cuenta abierta en un Banco para la recepción de los fondos prometidos, ya que el desembolso nunca se formalizaba, hasta que repentinamente nos avisan, a mediados de enero de este año, que en minutos más ello ocurriría, lo que originó una corrida muy particular: la Mater con todo su poder, hizo que lo solucionáramos ¡se rehabilitó la cuenta en menos de diez minutos!

El Ministerio de Justicia cumplía así con lo prometido, por lo que le estamos sumamente agradecidos en la persona de su hoy ministra Dra. Carla Bacigalupo, que con mucha fuerza apoya el proyecto.

Todavía asombrados y emocionados por la sorpresa de lo acontecido, el viernes 12 de febrero se bendijo la piedra fundamental. Con la presencia de varias autoridades, entre ellas la de la ex ministra de justicia y la que actualmente ocupa ese cargo, el vice ministro de justicia, la vice ministra de industria y comercio y su jefa de gabinete, la directora del SINAFOCAL (Sistema nacional de formación y capacitación laboral), autoridades de la junta municipal de Itauguá, los miembros de la empresa que resultó adjudicada en el concurso de precio que se llevó a cabo para el efecto y otros muchos, todos nos sentimos parte de un equipo, celebrando no solo el inicio de un proyecto común, sino el entusiasmo de seguir construyendo este país que todavía nos duele. No dejamos de agradecer todos juntos a la Mater que nos demostró de este modo que ésta es SU OBRA, que Ella allanará el camino para el momento de lo que debe ser y cómo debe ser.

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En alianza

Debo confesar que hasta hoy me siento emocionada. Al fin una obra concreta en ejecución. Lo que no pudo lograrse desde el Poder Legislativo, se lo consiguió desde la sociedad civil en alianza con el Estado, y en este día de alianza, lo atribuyo enteramente a la que sellamos con Ella.

Era la hora y el momento, ya que a partir de ese día recibimos increíblemente varias adhesiones y apoyos de ministerios y otras instituciones que se sumaron a la cruzada. ¡Se abren varias puertas!

Hoy agradezco profundamente al importante equipo que conforma la Fundación, con personas valiosísimas dentro del Consejo, que supieron “caminar en la noche con la fe puesta en el alba”, al P. Pedro, que supo mantener en todo momento la llama viva de la esperanza con fe y alegría, a la comunidad de los Padres de Schoenstatt que cedió en comodato el inmueble donde se asentará la Casa, y a las personas que de una u otra manera nos apoyaron en el emprendimiento.

Un hermoso desafío

No podemos dimensionar los enormes beneficios que pueden llegar a tener estos jóvenes; el solo percibir que alguien se ocupa de ellos, que como personas son importantes para alguien, es solo el inicio para su cambio de actitud y conducta.

Pero si bien hoy estamos ocupados en esta tarea, no debemos perder de vista el real objetivo, la metal final que debemos tener en la mira como adultos y padres comprometidos con nuestra comunidad, con nuestro país: que en el futuro no tengamos que construir más ni mejores cárceles, que ojalá en un futuro no lejano éstas estén vacías, como las de muchos países del primer mundo, porque nuestros jóvenes ya habrán adquirido conocimientos, valores y una vida digna que los aparte de los vicios y del delito. Es un hermoso desafío.

03. Algunos internos también participaron

 

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