Publicado el 23. julio 2017 In Misiones

La juventud de Schoenstatt participa en la Semana Misionera en Santo Ângelo/ RS

BRASIL, Fabio Alves vía jurasbrasil.com.br •

Durante los días 14, 15 y 16 de julio de 2017 se realizó la primera Semana Misionera de la Diócesis de Santo Ângelo, con la participación de ocho representantes de la Juventud Masculina (JUMAS) y Juventud Femenina (JUFEM) de Schoenstatt.

La Semana Misionera comenzó el día 14 a las 18 horas con el rezo del Rosario, a cargo de la juventud de Schoenstatt. Esa noche se atendieron confesiones y se clausuró el primer día con la santa Misa y el envío de los jóvenes a las casas de las familias que los acogieron.

El día 15 por la mañana se realizó la formación de los jóvenes misioneros, que estuvo a cargo del P. Rafael José Backes y del P. Adriano Maslowski. Posteriormente se hizo el envío de los misioneros al Hogar de Ancianos, a la Parcela donde se ayuda a la recuperación de los dependientes y el barrio Boa Esperanza. Para finalizar el día se hizo la adoración al Santísimo en la catedral Angelopolitana,  donde los jóvenes pudieron colocar en manos de Jesús, todas las peticiones y oraciones hechas a través de ellos por los misionados.

Santa Misa en la catedral

Las actividades del día 16 comenzaron con la Santa Misa en la catedral presidida por el padre Adriano, con la intención de acción de gracias por los 75 años de la Obra de las Familias de Schoenstatt y animada por el Movimiento de Schoenstatt de Santo Ângelo.

Después de la Santa Misa, los jóvenes se reunieron en la curia para compartir las experiencias vividas por los grupos en los diferentes lugares donde misionaron y para terminar la misión con el envío de los jóvenes a sus ciudades y familias.

Cumplí con mi deber de cristiano de acercar a la gente a Dios

Dos integrantes de la Juventud de Schoenstatt nos presentaron sus testimonios sobre esta misión, que se realizó en conjunto con otros carismas, pero con una misma fe en Jesucristo Nuestro Señor.

Filipe Feldkircher de Azambuja, integrante de la Juventud Masculina (JUMAS)  nos cuenta: “Lo que más me marcó fue el momento en que un señor, con ropa muy humilde y que estaba sentado en la calle, inmediatamente nos  preguntó al vernos si podíamos hacer una oración con él. Al instante aceptamos el pedido. Cuando le ofrecimos la oportunidad de hacer una oración a la Madre de Dios, él nos dijo con los ojos llenos de lágrimas que le gustaría que María le bendijese con un empleo.  Al finalizar nuestra oración, nos dijo que en sus 50 años de vida era la primera vez que veía a alguien realizando eso. Salimos con el sentimiento de deber cumplido. “Cumplí con  mi deber de cristiano de acercar a la gente a Dios, desde los más ricos a los más necesitados”.

Taiane Zancan, integrante de la Juventud Femenina (JUFEM), nos comenta: “Las misiones realizadas este fin de semana me proporcionaron experiencias muy marcadas. Mi grupo se hizo responsable del barrio Boa Esperanza, y tuvimos la oportunidad de visitar a varias familias. Cantar y rezar con aquellas personas, ver la alegría, e incluso las lágrimas de emoción en su rostro, me hizo ver que realmente podemos ser Cristo para los demás. De la misma manera, conseguí ver a Cristo en esas personas. La misión me hizo tan bien a mí como les hizo a ellas, y, quizás, hasta mejor. Nuestra querida Madre Santísima pasó por delante, y el Espíritu Santo habló por nosotros. Por cierto, mi corazón ha sido inundado por lo que resume toda nuestra fe católica: el amor (charitas). “Aunque yo tuviera el don de la profecía, y conociera todos los misterios y toda la ciencia; Aunque tuviera toda la fe, a punto de desbordar montañas, si no tengo caridad, no soy nada. “- Corintios 13,2.

Fuente: www.jumasbrasil.com.br

Original: Portugués,  21.07.17; Traducción: Carmen M. Rogers, Santiago Chil/vg

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