Publicado el 7. junio 2017 In Misiones

Yo no quería ir…

ECUADOR, Emilio Puñet •

Me he resistido durante años convenciéndome de que ya tenía otros apostolados, de que para qué me iba a meter en más líos. Vamos, que no era lo mío. El calor, la incomodidad, el viaje de no sé cuántas horas…

Eran las primeras misiones Familiares con mi esposa en Jama, y todo lo que me temía…¡sucedió!  Y, peor aún, un gallo cantarín debajo de nuestra ventana nunca dejó de cantar toda la noche.

Y ¿si eres tú precisamente el instrumento que Dios ha elegido?

Claro. Capital de gracias. Lo sé. Todos en Schoenstatt lo sabemos. No es tan fácil: no deja de ser fastidioso … hasta que uno decide entregarlo libremente, dejar de quejarse, ofrecer todo por esas personas que están ávidas de Dios, que a lo mejor no lo saben y que quizás eres tú que tienes que ser el instrumento que Dios ha pensado para encender una luz en su vida.

Un instrumento defectuoso del que Dios espera un SI incondicional

¡Suena pretencioso! Porque la realidad es que la luz la enciende Dios en tu vida. Sólo espera tu SÍ incondicional. Eso es la esencia de las misiones familiares. Así ha sido esta vez y sospecho que siempre es así.

“En salida”, la fe se fortalece dándola

Ver a familias enteras con niños chicos atacar con entusiasmo las tareas encomendadas por los jefes (tremendos jefes) ha sido enriquecedor para todos. Cómo los más chicos se involucran, cómo aprenden que la fe se fortalece dándola, compartiéndola, sin vergüenza, sin quejas.

Doña Gloria, una lección

Doña Gloria de Saénz, 92 años, nos ha querido acompañar en esta ocasión para asistir a la consagración de la iglesia por el Obispo de Portoviejo. Ella con su empeño y su tesón se ocupó en los primeros momentos de conseguir los recursos para proveer de carpas a la parroquia que han servido para todas las celebraciones en un año. Allí ha habido misas, comuniones, bautizos, bodas, funerales … Todo por el empeño de Doña Gloria.

No sé si en nuestra vida volveremos a vivir algo igual

Hemos podido asistir toda la misión a la consagración de la iglesia. Una ceremonia muy bonita, muy emotiva. No sé si en nuestra vida volveremos a vivir una ceremonia de consagración de una iglesia. La disfrutamos. Hombres nuevos, piedras vivas de la Iglesia.

Con el corazón lleno de amor

Puerta a puerta. Divididos en grupos pequeños nos repartimos por la geografía de Jama. Hola. ¿Cómo están? Venimos a hablarles de Dios y de la Mater. De parte del párroco, fuera ser que pensaran que no éramos. Y en realidad nos tocaba escuchar más que hablar, dejar un recuerdo de la Mater, invitarles a recibir la Peregrina. ¡Cuánto sufrimiento en esas gentes después del terremoto de hace un año! Y ¡cuánto bien les hacía poder contarlo y poder rezar juntos!

13 imágenes de la Virgen Peregrina. 13 misioneros comprometidos en este apostolado. La Virgen Peregrina se ha quedado en Jama. 130 familias la van a recibir ya en el mes de junio. Y la primera visita de la Virgen Peregrina a la casa de un misionado la han hecho con uno de nosotros. Le hemos rezado juntos, se han juntado ya en algunas casas los vecinos y familiares que la van a recibir. ¡Cuánto bien hace la visita de la Mater! ¡Cuántas cosas para agradecer, cuántas para pedir!

Y el bingo. Toda una tremenda preparación para que, jugando al bingo, las gentes que acudieron, casi 400 personas, se llevaran no sólo regalos físicos, sino también el calor de quien llegaba de bien lejos para atenderles, para escucharles, para llevarse mensajes de fe intercalados en medio de los cartones del juego. Y una recolección de esos fondos para la parroquia. Una más.

Todo para llevar un mensaje de alegría, un mensaje de fe, un mensaje de esperanza, con el corazón lleno de amor.

La fe se fortalece dándola. Yo no quería ir …

Fuente: www.schoenstatt.ec con permiso del autor y de los editores

Revisión: Carmen M. Rogers

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