Publicado el 16. octubre 2017 In Casa Madre de Tuparenda, Obras de la misericordia

Los días en la Casa Madre de Tupãrenda

PARAGUAY,  Adriana Cardozo •

En medio del tráfico ajetreado de la Ruta II, en la Ciudad de Itauguá, se encuentra Casa Madre de Tupãrenda. Allí, con cariño y una paciencia propia de los que aman las tareas que realizan, trabaja un excelente equipo humano.  Ani Souberlich, su directora, es el reflejo más fiel de este grupo. Con total entrega, todos cumplen su misión de “salvar” la vida de muchos jóvenes.

La Casa Madre de Tupãrenda es un Proyecto Socioeducativo de Reinserción Social y Desarrollo Personal destinado a adolescentes, de entre 16 a 18 años, que han estado privados de libertad. Tiene como objetivo principal el fortalecimiento de la persona mediante espacios de formación personal, grupal, espiritual y formación para el mundo laboral. El proyecto tiene una duración máxima de nueve meses y cada participante que cumple las metas (llegar a horario, no faltar, capacitarse, etc.) recibe una beca de 1.100.000 Gs, (u$s 195) como si estuviera en un trabajo remunerado.

El proyecto ya tuvo sus primeros egresados y actualmente hay 23 adolescentes que siguen el programa que incluye: Admisión –  Adaptación – Formación – Aprestamiento Laboral y Período de Seguimiento.

Cómo son los días en Casa Madre de Tupãrenda

El horario de entrada es a las 8 de la mañana. Muchos llegan antes, porque no tienen un lugar fijo donde dormir o no quieren estar en sus casas. Apuestan a una vida mejor.

Al estar adentro, emocionados, hacen una ronda y cada uno cuenta cómo fue el final de su día anterior. En un comedor limpio acceden al desayuno, con visible apetito de no haber comido nada durante horas. Al terminar ese primer alimento, se dirigen a realizar sus actividades.

Actualmente, el programa cuenta con tres áreas de capacitación: Habilidades sociales, Huerta y Panadería. Hace unas semanas se agregó el área de Costura y bordado de remeras, que dará mayores posibilidades de acceso a puestos de trabajo.

En Habilidades sociales, se les enseñan reglas básicas y fundamentales de convivencia. En Huerta, se adiestran en el manejo de huertas y en el área de Panadería, aprenden la preparación de dulces y salados con el objetivo de especializarse en la profesión.

A las 10 hs tienen su media mañana, y a las 12, el almuerzo. A las 13 hs, retoman sus actividades, lo cual incluye el aseo personal de las 14:30 hs., teniendo en cuenta que muchos de ellos sólo acceden a ese beneficio en esta Casa.

Cada día incluye la capacitación más una actividad: catequesis, guitarra, deportes…

Los martes a la tarde tienen catequesis, que concluye con la misa celebrada por el Padre Pedro Kühlcke en el Santuario. Las clases de guitarra de los miércoles son todo un éxito, gracias al profesor que acude para dejar en ellos un poco de amor hacia la música. Las ganas nunca faltan cuando se trata de la práctica deportiva de los jueves. En otros horarios son atendidos por la psicóloga, la trabajadora social, o conversan con el abogado sobre su situación en el ámbito legal.

El comprometido equipo trabaja también en que los jóvenes retomen sus estudios y que puedan invertir bien el dinero que reciben como beca. Asimismo, son llevados a chequeos médicos y odontológicos.

La realidad golpea, ya que la mayoría de los que se acercan a la Casa Madre de Tupãrenda vienen consumiendo alguna sustancia, por lo que dos veces al mes, son llevados al Centro de Adicciones.

No tienen familia, fueron abandonados o maltratados

Ani Souberlich destaca que hay características muy parecidas en los jóvenes que llegan a la Casa: la mayoría no tiene familia, fueron abandonados no sólo por el papá sino por la mamá, son maltratados por sus progenitores o vivían con una abuela, que finalmente murió y quedaron solos.

Entre tantos casos, Ani recuerda en particular a uno: “Un día hablando con “Pepito” (nombre ficticio) le pregunté por qué se drogaba. Me respondió que cuando él tenía 8 años, vio que su propia mamá asesinó a su hermana de 3 años. Le dije si le gustaría ir a visitar a su hermanita, y me explicó que no sabía ni dónde estaba enterrada, mientras se bañaba en lágrimas. Me contó que su mamá estaba en el Buen Pastor (cárcel de mujeres) y que él, al azar, debía elegir en qué plaza o en qué lugar ir a dormir esa noche, al salir de esta Casa. Pero así también tenemos el otro lado, la satisfacción de ver a los chicos que se van recuperando, nos hace sentir que vale la pena el trabajo que hacemos”.

Aportes concretos para generar una nueva vida para los jóvenes

La Casa Madre de Tupãrenda, que cumplió un año en agosto pasado, recibe ayuda mensual del Ministerio de Justicia y Trabajo, para el pago de becas y otros gastos. Además, se sostiene con autogestión de la panadería; se realizan ferias, se reciben donaciones. En fin, se hace hasta lo imposible para que este proyecto siga en marcha y pueda significar una vida nueva para estos jóvenes.

 

Para los que quieran ayudar económicamente pueden simplemente hacerlo tocando este botón solidario. Es posible con tarjeta de crédito, Paypal, y dentro de SEPA con transferencia bancaria.

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Cuenta bancaria:

Fundaprova, Cuenta: 102792992, Sudameris Bank SAECA, BIC/SWIFT  BSUDPYPXXXX, RUC80079669-1
Schönstatt-Patres International e. V., IBAN: DE91 4006 0265 0003 1616 26, BIC/SWIFT GENODEM1DKM, Uso previsto: P. Pedro Kühlcke, Casa Madre de Tupãrenda

A un año de la apertura de la Casa Madre de Tupãrenda

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