Publicado el 7. abril 2017 In Casa Madre de Tuparenda, Obras de la misericordia

Llevando siete jóvenes a los sacramentos en la Casa Madre de Tupãrendá

PARAGUAY, Cristy Santa Cruz, Rama de Mujeres Profesionales •

El martes 21 de marzo, culminó la catequesis en la “Casa Madre de Tupãrendá” (CMT) con un almuerzo, y luego, una hermosa celebración presidida por Monseñor Joaquín Robledo, obispo de San Lorenzo, acompañado de nuestro querido Padre Pedro Kühlcke, en donde siete jóvenes recibieron los sacramentos de iniciación cristiana.

Accedí a dar las catequesis a los chicos en esta casa pos penitenciaria, a pedido del Padre Pedro, ya que es casi imposible decirle a él que no. Más aún, cuando uno ve su entrega total, tanto a los chicos de la CMT como a los del “Centro Educativo Itauguá” y del “Centro Educativo La Esperanza”. Allí también participo, junto a un hermoso equipo, en la pastoral penitenciaria.

El martes, en el primer momento fuerte durante el almuerzo, Pepito y Juancito (nombres ficticios) dieron su testimonio de cómo habían conocido al P. Pedro en la cárcel de menores y como gracias a él, habían tomado la decisión de ir a la CMT. Lo más lindo es que ahora, mediante lo que ganan en Casa Madre, uno de ellos está estudiando mecánica automotriz los sábados, y otro, el día de mañana quiere ser abogado.

Ambos coincidieron que sin la ayuda del Padre Pedro, hoy no estarían ahí. Este testimonio culminó cuando los tres, Pepito, Juancito y el Padre Pedro se unieron en un fuerte abrazo.

Tres meses de catequesis, siete Hijos de Dios

El segundo momento importante fue durante la misa. Les había insistido mucho a los chicos que esa misa era de ellos, para ellos, y que trataran de no perderse ni un segundo de cada palabra que el Obispo y el Padre tenían para ellos. Al estar ahí y ver sus rostros de concentración, era sentir como el Espíritu Santo se posaba sobre nosotros y el amor de nuestra Mater nos envolvía.

Gracias a nuestra Madre, y a su gran instrumento, el P. Pedro, y todos los que le seguimos a él, tenemos hoy siete jóvenes que dieron un paso más en su acercamiento a Cristo. Y otra decena que esperan ansiosos recibir también los sacramentos próximamente.

Fueron tres meses de catequesis, en donde el calor y el cansancio no estuvieron ausentes, y por qué no, muchas veces también el desaliento y la decepción al ver algunos días a los chicos sin compromiso, con poco progreso o cambio de actitud. Pero lo que si reinaba y en abundancia eran las ganas de devolver el mismo amor que nuestra Mater nos regala día a día, y ésas eran las fuerzas necesarias para continuar.

Sembrar, sólo sembrar

Durante estos tres meses, una y otra vez vino a mi mente la “parábola del sembrador”. Cuando Jesús la cuenta, no habla de que el sembrador se dio vuelta a ver donde caían sus semillas, el sólo sembraba, porque esa era su misión, mirar hacia adelante y sembrar.

Y esa es la misma tarea que nos dan Él y su Madre hoy en la pastoral penitenciaria: ¡solo sembrar! No detenernos, no mirar atrás, sólo sembrar. El amor de nuestra Madre será el agua que regará esas semillas, y la misericordia de nuestro Padre Dios quien coseche.

También en estos días recordé una hermosa canción que resume la historia de nuestro Movimiento en Paraguay:

“El Señor salió a sembrar,

y en el corazón de América

halló tierra fecunda.

La semilla que el viento esparció,

un día de mayo aquí germinó”…

Nunca estas palabras sonaron tan ciertas para mí. Realmente aquí, en el “Corazón de América”, la pastoral penitenciaria halló su tierra fecunda, y hoy gracias al amor de María y entrega del Padre Pedro y los que nos unimos a él en esta aventura de cada fin de semana, llevamos esperanza a más de un centenar de jóvenes.

De esa misma fecundidad de nuestra Familia de Schoenstatt, se alimenta la pastoral, de todos sus capitales de gracias y de su solidaridad, ya no se deja ganar en generosidad ante cada pedido.

Hoy somos sembradores de la Mater, no miramos atrás, confiamos en que “Ella es la gran conquistadora” y nosotros sólo sus humildes soldados.

Los jovenes de la Casa Madre de Tuparenda rezan cada día por sus bienhechores. Necesitan nuestras oraciones y nuestras donaciones.

Otras opciones:

Cuenta en Paraguay:

Fundaprova
Cuenta: 102792992
Sudameris Bank SAECA, BIC  BSUDPYPXXXX
RUC80079669-1

Cuenta en Europa (transferencias desde SEPA son gratis)

Schönstatt-Patres International e. V.
IBAN: DE91 4006 0265 0003 1616 26
BIC/SWIFT GENODEM1DKM
Uso previsto: P. Pedro Kuehlcke, Casa Madre de Tuparenda

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