Publicado el 27. noviembre 2016 In Casa Madre de Tuparenda, Obras de la misericordia

Es tiempo de misericordia… para los jóvenes de la Casa Madre de Tupãrendá

PARAGUAY, Maria Fischer con Ani Souberlich •

“Me lo contaron y lo olvidé,
lo vi y lo entendí;
lo hice y lo aprendí”.
Así es cada día en todo lo que los jóvenes hacen en la Casa Madre de Tupãrendá, “y hoy aprendimos a hacer pancitos para panchos, panes para lomitos y un invento nuestro: pan grandote ‘tamaño del hambre que siempre tenemos y que es de no acabar como cualquier adolescente de nuestra edad la tiene’… y la verdad que estaba riquísimo pues lo comimos en la merienda convertido en un rico sandwich”, comentan los jóvenes que en la Casa Madre de Tupãrendá aprenden el oficio en la panadería. No sólo aprenden a hacer panes cada vez más ricos, sino que aprenden cómo superar las heridas de su vida en la pobreza, el abandono y el hambre, su historia de infracciones a la ley y su vida en la cárcel. Que aprendan a vivir una vida como seres queridos por Dios, y por las personas que les acogen en este lugar, a la sombra del Santuario de Tupãrendá en esta gran obra de misericordia que es la Casa Madre de Tupãrendá, es “consecuencia lógica” del compromiso de schoenstattianos con la pastoral carcelaria.

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Frutos de la misericordia a  la venta

En la preparación al jubileo 2014  hablamos mucho de los frutos de la Alianza de Amor que queríamos recoger en actitud de Magnificat. Después de cada Misa dominical en Tupãrendá, se pueden comprar y comer frutos de la Alianza de Amor solidario, frutos de la misericordia, en forma de pan y verdura…  Se vende bien, y eso no sólo da un ingreso para la Casa, sino también es alegría y orgullo para los jóvenes.

Los chicos de la huerta salieron a vender sus hortalizas y volvieron felices porque no le quedó nada. Qué alegría se percibió al rendir cuentas y contar el dinero que ganaron con la labor de sus manos…

“Ya aprendimos a hacer unos riquísimos Pan Dulces, que esperamos les gusten cuando puedan probarlo. Apenas salen del horno, ‘vuelan’ a la venta, por el aroma que en toda la zona de Itauguá e Ypacaraí perciben, apenas los ponemos a hornear!”.

“Nuestra huerta cada día está más linda. Claro, nosotros ponemos nuestro trabajo pero sin lugar a dudas, Ella, nuestra MTA dueña de la Casa, cuida de cada nuevo brote. Y gracias a eso, muy pronto estaremos preparando también pequeñas macetitas con plantitas medicinales y aromatizantes ¡que esperamos también les guste!”, comparten en su página de Facebook.

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Venta despues de la Misa en Tuparenda, primer domingo de Adviento

Ella cuida

“No se preocupen por la realización de sus deseos, amo a los que aman. Queremos dar gracias a los chicos de la Catequesis del Obispado Castrense, que el 27 de octubre hicieron su Primera Comunión y decidieron dar una alegría a los usuarios de nuestra Casa Madre de Tupãrendá, escribiendo una hermosa carta y preparando 20 kits con artículos de aseo personal, ¡justo cuando los necesitábamos! Tendríamos que aprender a vivir más de la Divina Providencia. Los de arriba nunca se dejan ganar en generosidad. ¡Gracias! Todo aporte por pequeño que parezca hace la diferencia. La MTA guarde en el hueco de su manto y en lo profundo de su corazón a los Niños del Obispado Castrense”, comenta Ani Suberlich, Directora de la Casa Madre de Tupãrendá, agregando, feliz: “Nos hicieron un pedido de ¡315 pan dulces para el 9 de diciembre!, por parte de una empresa de Asunción”.

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La Puerta Santa que hemos atravesado en este Año jubilar nos ha situado en la vía de la caridad, que estamos llamados a recorrer cada día con fidelidad y alegría. El camino de la misericordia es el que nos hace encontrar a tantos hermanos y hermanas que tienden la mano esperando que alguien la aferre y poder así caminar juntos.

Querer acercarse a Jesús implica hacerse prójimo de los hermanos, porque nada es más agradable al Padre que un signo concreto de misericordia. Por su misma naturaleza, la misericordia se hace visible y tangible en una acción concreta y dinámica. Una vez que se la ha experimentado en su verdad, no se puede volver atrás: crece continuamente y transforma la vida. Es verdaderamente una nueva creación que obra un corazón nuevo, capaz de amar en plenitud, y purifica los ojos para que sepan ver las necesidades más ocultas. (MM 16).

Sí, una vez que uno se pone en el camino de la misericordia, no hay vuelta atrás. Y es lo que menos uno quiere. En verdad, las obras de misericordia, las obras de la alianza solidaria que genera cultura de misericordia, tienen potencial de adicción. Uno quiere hacer cada vez más y con creciente alegría… Gracias, Papa Francisco, por mostrarnos el itinerario del Schoenstatt en salida misionero-misericordioso.

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Si quiere ser padrino de un jóven con oración: Ani Souberlich [email protected] o P. Pedro Kühlcke [email protected]

Si quiere ayudar con su donación (cada aporte vale):

Cuenta en Paraguay:

Fundaprova

Cuenta: 102792992

Sudameris Bank SAECA, BIC  BSUDPYPXXXX

RUC80079669-1

Cuenta en Europa

Schönstatt-Patres International e. V.
IBAN DE91 4006 0265 0003 1616 26
BIC/SWIFT GENODEM1DKM
Uso previsto: P. Pedro Kuehlcke, Casa Madre de Tuparenda

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