Publicado el 11. Febrero 2016 In Obras de la misericordia

Las obras de misericordia están en el centro de nuestra fe – y de nuestro Schoenstatt.org en este Año de la Misericordia

Editorial •

20160211104151-1“Por fin Doña Marciana fue atendida. Intervino la Municipalidad de la Ciudad. ¡La Mater la bendice!”, cuenta, emocionado, Rafael Vera, de la Pastoral Juvenil de la Campaña de Paraguay. Pero mucho antes de esta atención médica a una mujer, a una anciana ciega, enferma, en pobreza y abandono extremo, recibió una visita por parte de unos jóvenes que le llevaron ropa, alimentos, la Peregrina para ciegos y su presencia, sus cantos, su amor, su tiempo. Una obra de la misericordia, haciendo visible, tangible, el Año Santo de la Misericordia. Un testimonio difundido en Schoenstatt.org y las redes sociales, que tocó a más de 6000 personas y tal vez también a la Municipalidad.

“Mediante las obras de la misericordia corporales tocamos la carne de Cristo en los hermanos y hermanas que necesitan ser nutridos, vestidos, alojados, visitados, mientras que las espirituales tocan más directamente nuestra condición de pecadores: aconsejar, enseñar, perdonar, amonestar, rezar. Por tanto, nunca hay que separar las obras corporales de las espirituales. Precisamente tocando en el mísero la carne de Jesús crucificado, el pecador podrá recibir como don la conciencia de que él mismo es un pobre mendigo. A través de este camino también los «soberbios», los «poderosos» y los «ricos», de los que habla el Magnificat, tienen la posibilidad de darse cuenta de que son inmerecidamente amados por Cristo crucificado, muerto y resucitado por ellos”, así dice el Papa Francisco en su mensaje para la Cuaresma 2016, en el Año de la Misericordia.

Así lo hace el Papa Francisco. Después de la apertura de la Puerta Santa en el Hostal Don Luigi Di Liegro, en Termini, sigue dando testimonio de los signos concretos de Misericordia. Un día de enero, por sorpresa, a las 16:00 horas, entró por la puerta del asilo de ancianos Bruno Buozzi, en el barrio popular de Torrespaccata, para visitar cerca de 30 personas ancianas que se hospedan en dicho asilo.

Visitar a los enfermos

Si el espíritu viene de Dios, me lleva al servicio a los demás

Podemos hacer “tantos planes pastorales” – dijo Francisco en una de las Misas matutinas en Santa Marta (7.1.2016) – e imaginar nuevos “métodos para acercarnos a la gente”, pero “si no seguimos el camino de Dios que vino en la carne, del Hijo de Dios que se ha hecho hombre para caminar con nosotros, no estamos en el camino del buen espíritu: es el anticristo, es la mundanidad, es el espíritu del mundo”:

“¡Cuánta gente encontramos en la vida que parece espiritual!: ‘Pero, ¡qué persona espiritual, ésta!’; pero no hables de hacer obras de misericordia. ¿Por qué? Porque las obras de misericordia son precisamente lo concreto de nuestra confesión, que el Hijo de Dios se ha hecho carne: visitar a los enfermos, dar de comer a quien no tiene comida, cuidar a los descartados… Obras de misericordia: ¿Por qué? Porque cada hermano nuestro, que debemos amar, es carne de Cristo. Dios se ha hecho carne para identificarse con nosotros. Y con el que sufre, es Cristo quien lo sufre”.

“No dar fe a todo espíritu y estar atentos – reafirmó el Papa – poner a prueba a los espíritus para saber si provienen verdaderamente de Dios”. Y subrayó que “el servicio al prójimo, al hermano, a la hermana que tiene necesidad”, que “tiene necesidad incluso de un consejo, que tiene necesidad de ser escuchado”, “estos son los signos de que vamos por el camino del buen espíritu, es decir, el camino del Verbo de Dios que se ha hecho carne”.

“Pidamos al Señor hoy la gracia de conocer bien qué cosa sucede en nuestro corazón, qué cosa nos gusta hacer, es decir, lo que a mí me toca más: si el espíritu de Dios, que me lleva al servicio de los demás, o el espíritu del mundo que gira en torno a mí mismo, a mis cerrazones, a mis egoísmos, a tantas otras cosas… Pidamos la gracia de conocer qué cosa sucede en nuestro corazón”.

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Vestir al desnudo

Una invitación a visualizar el Año de la Misericordia

En verdad, ya comenzamos con lo que ahora queremos invitar a todos los lectores de Schoenstatt.org. Desde el inicio del Año de la Misericordia, publicamos ya muchos artículos que ilustran las obras de misericordia con rostros y proyectos concretos… Casas solidarias, Dequeni, Pastoral carcelaria, visitas a enfermos…

Ahora, con el inicio de la Cuaresma, que el Santo Padre pone bajo el tema: “Las obras de la misericordia en el camino jubilar”, queremos invitar a todos los que leen Schoenstatt.org a que coloquen proyectos – grandes, pequeños, comunitarios, personales – en las categorías de las obras de misericordia, y regalarlo al santuario y a la iglesia como instrumento de la misericordia divina.

Si pueden y quieren, pidan acceso para colocar directamente su proyecto, con fotos, con videos breves, o envíenlo a la redacción: [email protected]. Abrimos una sección dedicada a las obras de la misericordia, e invitamos también a relatar proyectos en los comentarios a los artículos en la misma.

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En la vida real nos preguntan: Schoenstatt, ¿qué hace? ¿Qué hace para nosotros? No nos debe sorprender. Nos preguntan si “tocamos la carne de Cristo en los hermanos y hermanas que necesitan ser nutridos, vestidos, alojados, visitados“. Es lo que Jesús nos preguntará, aquel día.

3A- Tarbajando
Dar hogar a los refugiados y sin techos

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