Publicado el 23. Septiembre 2017 In Campaña

Porque el que no está contra nosotros, está con nosotros

Maria Fischer, entrevista al P. Egon M. Zillekens •

“¿Qué hace mi Mater en tu casa?” – Este grito de sorpresa y alegría a la vez, aunque un poco indignado también, por parte de un novio schoenstattiano en su primera visita a la casa de los padres de su novia supuestamente no schoenstattiana viene a la mente al observar la cara del P. Egon Zillekens en su ameno intercambio con Liz y Juan Álvarez de Buenos Aires, recientemente nombrados asesores nacionales de la Campaña del Rosario de Argentina, en su visita a Schoenstatt a mediados de septiembre, como parte de su gira por Europa.

“¿Qué hace mi Mater en tu casa?”

Sucedió en pleno tiempo del exilio del Padre Kentenich y apenas diez años después de finalizar la Segunda Guerra Mundial, en una pequeña ciudad del norte rural de Alemania. Aquel novio o en ese momento aún no tan novio en sentido oficial, un schoenstattiano muy comprometido, tenía una sola pero gran preocupación acerca de su novia: ¿Cómo hablarle de Schoenstatt, un movimiento tan cuestionado en aquel tiempo, pero que para él era su misión de vida así como también su anhelo más grande llegar a integrar algún día la Obra Familiar? Al visitar a sus futuros suegros por primera vez, aún le faltaba el valor para hablar de este tema… mientras que para ella aquella visita a la casa humilde de sus padres, refugiados del Este de Alemania que contaban sólo con las pertenencias que habían podido llevar en sus manos, también tuvo un cierto nivel de nerviosismo.

Cuando abren la puerta de su casa, lo primero que ve el novio es una gran imagen de la Madre tres veces admirable de Schoenstatt – motivo de aquel grito. La familia tenía esta imagen en su casa y fue una de las pertenencias que acarrearon en su larga y penosa fuga desde el Este al ser expulsados de su hogar por los rusos. Un año después ese novio y esa novia estaban casados, siendo los padres de quien escribe esta nota.

Maestro, hemos visto a uno que en tu nombre echaba fuera demonios, pero él no nos sigue; y se lo prohibimos, porque no nos seguía.
Pero Jesús dijo: No se lo prohibáis; porque ninguno hay que haga milagro en mi nombre, que luego pueda decir mal de mí.
Porque el que no está contra nosotros, está con nosotros.

Marcos 9, 38-40

La nueva pastoral

Liz y Juan Álvarez, con la Peregrina del Santuario Original

En la Casa Marienau, Liz y Juan Álvarez visitaron antes con mucha emoción, guiados por el Rector de la Casa, el  P. Egon Zillekens, la habitación del Padre Kentenich y aquella pequeña sala donde él recibía a sus huéspedes para comidas e intercambios. “Tantas veces escuchamos sobre lo que pasó aquí”, me comenta Liz, que aunque estuvo ya en 2005 en Schoenstatt nunca llegó a conocer este lugar; “tantas veces nos relataron sobre la entrega de la Peregrina de Don Joao al Padre Kentenich, en 1968, y ahora estamos aquí”. Es más: No podían creer que el mismo P. Egon Zillekens – aunque no estuvo presente en el momento en que el Padre Kentenich les habló a aquellos sacerdotes jóvenes sobre la nueva pastoral llevada a cabo por el Sr. Pozzobon – sabía con lujo de detalles cómo fue esta conversación ya que conocía a aquel sacerdote que le preguntó al P. Kentenich sobre métodos para una nueva pastoral, y cómo se escandalizó ante la respuesta del Padre Kentenich, refiriéndose no a alguien famoso entre los teólogos de la época sino a un brasilero sencillo con su imagen peregrina… Y cómo volvió a preguntarle, pensando que el P. Kentenich no le había entendido bien, y cómo el P. Kentenich volvió a hablar de Pozzobon y de la Campaña como modelo de la nueva pastoral para la iglesia del futuro… y cómo este sacerdote permaneció sin entender nada y desilusionado con la respuesta de su fundador…

Mientras hablaban, el P. Egon les ofreció una peregrina especial – no la Peregrina del Padre, que en estos momentos se encuentra en Memhölz, con el P. Leonhard Erhard, sino su “Peregrina del Santuario Original”, la misma que durante años estuvo en el Santuario Original (siendo entonces la Peregrina de schoenstatt.org), hasta que el rector del Santuario Original (sin saber a quien pertenecía en realidad) se la entregó al P. Egon, para su misión y sus viajes de visita a los sacerdotes de la Federación en todo el mundo. Esta Peregrina del Santuario Original estuvo ya en Ecuador, Cuba (foto de cabecera), República Dominicana, Burundi, Chile y Argentina – donde gracias a la Hermana M. Rosario recuperó de nuevo su rosario.

Puede surgir vida y puede haber gracia fuera de lo institucional

Con mucho entusiasmo, Liz y Juan le comentan al P. Egon sobre su nueva tarea, cómo quieren fortalecer las diócesis donde la Campaña está fuerte y acompañar a aquellas donde está un poco floja.

Después, comparten una gran inquietud – la de ordenar todo lo no ordenado: buscar el registro de  todas las Peregrinas, impedir a los carpinteros de Argentina hacer peregrinas sin su permiso, frenar las peregrinas no registradas… La cara de estupor del P. Egon, ante este comentario, es de película.

Primero está siempre la vida, y después las normas, les dice, esto lo aprendemos de nuestro Señor: “No se lo prohibáis; porque ninguno hay que haga milagro en mi nombre, que luego pueda decir mal de mí.  Porque el que no es contra nosotros, está con nosotros”.

Y les comenta – desde lo más profundo de la vocación a la libertad tan propia de la federación – que puede surgir vida, puede haber gracia, también fuera de lo institucional, de lo registrado, de lo ordenado. Que no se puede descartar ni impedir que la Mater, a través de una Peregrina no registrada, perdida, “ilegal”… pueda llegar a muchos corazones, obrar milagros, crear nuevas modalidades, ser fuente de nueva vida…

Así trabajaba el Padre Kentenich, desde el inicio… observando la vida, observándola con interés, con asombro, con esa  autoridad paternal que facilita que surja vida, y más tarde, muchísimo más tarde, canalizándola… pero un poquito, sólo un poquito. Siempre atento a lo que tantas veces observó en la iglesia: El espíritu crea formas, pero después las formas se comen el espíritu.

Horas más tarde, Liz Álvarez me pregunta: Maria, ¿de dónde viene esta peregrina del Santuario Original? “De Argentina”, le comento. “Y sin estar registrada. Pero ni sueñen que el P. Egon se las devuelva por ese motivo, y menos aún al ser testigo presencial de su obrar en todos los lugares que visitó con ella”.

Al igual que aquella imagen de la MTA en casa de mis abuelos, que no era Santuario Hogar ni estaba vinculada directamente con Schoenstatt, pero que fue tan querida e importante para ellos que la llevaron en aquellas dos valijas que pudieron cargar…

Maestro, hemos visto a uno que en tu nombre echaba fuera demonios, pero él no nos sigue; y se lo prohibimos, porque no nos seguía.
Pero Jesús dijo: No se lo prohibáis; porque ninguno hay que haga milagro en mi nombre, que luego pueda decir mal de mí.

Porque el que no está contra nosotros, está con nosotros.

Marcos 9, 38-40

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