Publicado el 18. Abril 2017 In Campaña

¿Qué hizo la Mater para quedarse con ellos y en su casa?

ARGENTINA, Martha Liotti •

Todo comenzó el 13 de enero de 2010, cuando nació Florencia Yasmín, a las 28 semanas de gestación , con 1.350 gr. de peso y pasó a vivir en una incubadora.

Ese mismo día recibió la visita de la Imagen Peregrina de Nuestra Señora de Schoenstatt, en su modalidad para bebés y niños en riesgo de vida y fue consagrada por sus papás a su Inmaculado Corazón. Transcurrieron dos meses de espera silenciosa, de días y noches marcadas por despedidas, siempre dolorosas. Florencia fue creciendo sana y sin problemas, hasta el día en que fue dada de alta, con 2.300 gr. de peso. ¡Por fin iba a su hogar! Sus papás y abuelos testimoniaron por escrito, la paz y la fortaleza que sintieron por la presencia de María junto a ellos.

Seis años después, la historia continuó con el nacimiento de Morena Agustina, hermanita de Florencia, el 1º de marzo de 2016. También prematura, nació con 980 gr. de peso; otra vez la angustia y la impotencia… pero sabían a quien recurrir: la pequeña Imagen Peregrina sobre su incubadora la cobijó junto a sus papás y abuelos hasta su alta médica, 70 días después, teniendo ya 4.350 gr. de peso.

La Madre acompaña en la hora del Calvario

Faltaba todavía una prueba más dolorosa… A Morena le diagnosticaron hidrocefalia y esto significó el comienzo de un nuevo calvario para la familia. Cuenta su mamá, María Laura: “Estuvo un mes y medio internada en la Clínica del Niño, con una válvula externa, que drenaba el líquido de su cabecita. Esta válvula se la cambiaban cada semana, hasta que el líquido comenzara a ser límpido y libre de bacterias y le pudieran colocar la válvula interna”.

Confiaron siempre en la Virgencita que los acompañó desde el día de su nacimiento, aún en los momentos más duros. Finalmente, llegó el anuncio del médico de que Morena ya estaba en condiciones para hacerle la cirugía. Le colocarían la válvula por dentro, que debe llevar de por vida.

Todo fue un éxito, la beba se adaptó a la válvula, volvió a su casa… y ya cumplió un año.

Una ermita familiar que irradia fe y esperanza

Mientras tanto, su abuela viajó a Buenos Aires y, en el Santuario de Belgrano , compró una imagen de la Mater para la casa de su hija María Laura. Allí, en su jardín, le construyeron una “ermita”, desde donde reina como Madre y Señora del hogar de la Familia Silva-Fernández.

Y se quedó con ellos, en un lindo barrio de la ciudad de Corrientes, compartiendo la vida y la felicidad de esta familia que, en grandes dificultades, encontró en la Madre de Dios, la Madre que cobija y transforma el dolor y la impotencia, en fe y esperanza.

Modalidades: La Campaña para bebes en riesgo de vida

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