Publicado el 1. Septiembre 2017 In Schoenstatt en salida

Jóvenes caminando en la ruta de San Francisco

ITALIA, Federico Bauml •

Desde el 6 al 12 de agosto, el grupo pos-confirmación de la parroquia de Santos Patronos, la parroquia romana de los Padres de Schoenstatt, ha viajado por el “Camino de San Francisco”. Una experiencia inolvidable, contada a nuestro sitio por alguien que ha participado de la misma.

El reto

“¿Sabéis como se inicia un camino de 100 km?…. con un solo paso”.

Con estas palabras, el Padre Facundo ha abierto la homilía de la misa de envío del Camino de Francisco, antes de entregar a los peregrinos la credencial y la “Tau” de San Francisco (la cruz propia de los franciscanos).

Escuchando la homilía había una platea particular, compuesta por chicos adolescentes junto a los animadores. Tantos sentimientos que se superponían: la euforia de estar juntos, el miedo a la fatiga, la espera del día siguiente.

Este es el reto: recorrer, a pie, la carretera desde Arrone hasta Asís, 100 km (un poco menos, pero que quede en secreto). Un camino que en nuestra cabeza ya se había iniciado algunos meses antes: cada uno ha contribuido a la preparación, dedicándose a la fase espiritual, como a aquella de logística.

“Y era tarde y era mañana”

El despertador suena tempranísimo, no más de las 5, porque es necesario evitar el caminar con el calor de un agosto entre los más cálidos. Para tirar de los párpados semicerrados, afortunadamente, está el alba, en todo su esplendor, que cada mañana nos hace de marco al breve momento de oración que precede a la caminata.

Y ahora se parte, mochila en la espalda y la Virgen Peregrina que por turno, lleva uno de los peregrinos, por un breve tramo de carretera.

El primer día, vuela, 18 kilómetros parecen 100 metros, casi un paseo, ni siquiera tanto.

No así, en vez, el segundo: para llegar a Spoleto es necesario subir, y el sendero es empinado; el cansancio se comienza a sentir, el agua a acabarse. Pero no se acaba, por cierto, el entusiasmo, en un grupo de adolescentes que no se detienen frente a la primera adversidad.

Y así la ruta sigue. Arrone, Ceselli, Spoleto, Trevi e Foligno, una después de otra, entre una subida y una bajada en medio de la naturaleza umbría (Umbría es la región de Italia donde se encuentra Asís) que nos recibe con su panorama asombroso.

Alba tras alba, paso tras paso, kilometro tras kilometro, Misa tras Misa, ocaso tras ocaso, sonrisa tras sonrisa, canto tras canto.

Hasta que el viernes, poco después del mediodía, desde el curso de Asís, comienza a entreverse el rosetón de la basílica de San Francisco: las sonrisas se alargan, los ojos brillan, los abrazos se estrechan, y los músculos nos duelen un poco menos… ¡lo habíamos hecho!

Hic et nunc

“Comienza haciendo lo que es necesario, después, lo que es posible. Y de repente te sorprenderás haciendo lo imposible”.

Ningún libro podría describir mejor la esencia de un camino, que las palabras de San Francisco que nos han acompañado durante toda la semana.

Sorprenderse haciendo lo imposible: no sirve agregar más.

Una suma de pequeños gestos, esenciales y extraordinarios. Despertarse a las 5 con la sonrisa, esperar a quien va detrás, cuidar uno del otro. Ir a tu propio ritmo con las piernas y con la cabeza. Reducir todo a lo esencial; darse cuenta que se puede estar muy bien por 7 días con una mochila, dejando de lado el confort cotidiano para dejar el puesto a alguna cosa más grande. Liberar la mente.

A los sacerdotes que nos han acompañado, a los animadores que han puesto a disposición su tiempo, y a los chicos que han recorrido 100 km. sin lamentarse jamás y con la alegría contagiosa propia de su edad, va un “gracias” enorme. Además del recuerdo de una experiencia inolvidable, la promesa de que las sensaciones vividas nos acompañarán también en los días en los cuales no estemos juntos, en los cuales darnos fuerza será un poco más difícil.

Un paso a la vez, aquí y ahora, “hic et nunc”.

 

 

Original: italiano, 31/08/2017. Traducción: Ana María Ghiggi, Santa Fe, Argentina

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1 Responses

  1. ¡Qué experiencia! Y esa peregrinación ha cobrado un carácter profético… Porque con lo que ha pasado en las últimas horas en el mundo, es urgente volver a pensar en el mensaje de San Francisco y rezar por la paz.
    Nora Pflüger Totti, La Plata, Argentina

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